Valverde rompe el silencio en medio de la tormenta blanca: “No hubo golpes, fue un desencuentro que se fue de las manos”

Valverde rompe el silencio en medio de la tormenta blanca:

Federico Valverde, el motor uruguayo del mediocampo del Real Madrid, salió al cruce de las versiones que sacudieron la capital española. Tras un día convulso de especulaciones y la confirmación oficial del club sobre un “traumatismo craneoencefálico”, el futbolista brindó su versión de los hechos, negando rotundamente agresiones físicas con su compañero Aurélien Tchouameni, aunque admitiendo un “desencuentro” en el vestuario que escaló hasta un desafortunado accidente. La lesión lo marginará entre 10 y 14 días, un golpe duro que lo deja afuera del trascendental clásico frente al Barcelona del próximo domingo.

La intervención del volante charrúa, a través de una publicación en sus redes sociales, se produjo después de que diversas informaciones periodísticas sugirieran un altercado mucho más violento en el seno del plantel madridista. Rumores indicaban que Tchouameni habría confrontado al ‘Pajarito’ tras la práctica, y que la herida en la cabeza de Valverde sería el resultado de un forcejeo y un impacto contra una mesa, dejando entrever un nivel de agresión distinto al que finalmente relató el propio futbolista.

Valverde admitió un “incidente con un compañero producto de una jugada en un entrenamiento”, explicando que “el cansancio de la competición y la frustración hacen que todo se agrande”. El mediocampista apuntó a que en un “vestuario normal estas cosas pueden suceder y se zanjan entre nosotros mismos sin que salga a la luz”, pero lamentó que en este caso, la falta de títulos de la temporada y el “punto de mira” constante sobre el Real Madrid “magnifican todo”.

El jugador detalló que en una discusión posterior, en la que se reavivó el “desencuentro”, él mismo “golpeó accidentalmente contra una mesa”, provocándose el corte en la frente que lo llevó a una “visita protocolar al hospital”. Fue categórico al negar agresiones físicas: “En ningún momento mi compañero me ha pegado y yo tampoco lo he hecho”, aunque comprendió que “para ustedes sea más fácil creer que nos hemos cagado a piñas o ha sido intencional”.

El uruguayo expresó su profundo arrepentimiento y frustración, atribuyendo el incidente a la “frustración de ver que alguno de nosotros estamos llegando con las últimas fuerzas al final de temporada rompiéndonos el alma” y cómo esa tensión “alcanzó hasta llegar al límite de discutir con un compañero”. Valverde enfatizó su compromiso con el club: “El Madrid es una de las cosas más importantes de mi vida y no puedo ser ajeno”. Lamentó que el incidente “perjudique su imagen” y dé pie a “inventos, difamaciones y condimentos” sobre lo que, según él, fue un mero accidente, asegurando que los roces fuera del campo “adentro dejan de existir” y “si tengo que defenderlo dentro de un estadio seré el primero”.

La tensión en el vestuario blanco se da en un contexto deportivo adverso. El Real Madrid transita una temporada sin grandes alegrías, eliminado de la Copa del Rey y de la Liga de Campeones, y con escasas chances de pelear la Liga española. A solo cuatro fechas del final, se encuentra a once puntos del líder Barcelona, que podría consagrarse campeón justamente este domingo en el Clásico del Camp Nou. La ausencia de Valverde, un pilar del equipo, añade un ingrediente más a un panorama ya complicado.

El mediocampista señaló que no tenía intenciones de hablar públicamente hasta el final de la temporada, especialmente tras la eliminación de la Champions League, momento en el que se “guardó la bronca y el rencor” por “haber desperdiciado otro año”. La situación que lo margina del próximo partido por “decisiones médicas” le “duele más que nadie”, ya que siempre busca estar “hasta el final, hasta las últimas consecuencias” y no poder hacerlo “me duele más que nadie”. Finalizó su mensaje poniéndose “a disposición del club y de sus compañeros para colaborar en cualquier decisión que vean necesario”.