Una traición en lo más alto del poder y la cena que volteó CFK
“Yo no les pedí nada, ellos me lo ofrecieron… les va a salir caro”, resopló Cristian Ritondo, el vehemente jefe de bloque de diputados nacionales del PRO, cuando se enteró de que Karina Elizabeth Milei traicionó una promesa dada por su tropa y dio la orden de imponer a su alfil Sebastián Pareja al frente de la comisión bicameral de Inteligencia, el órgano parlamentario de control de la SIDE, un lugar clave en el Congreso de nuestro equipo y en la relación Poder Ejecutivo-Poder Legislativo.
El cacique PRO no enfocó su furia contra la hermana presidencial sino que señaló a la oficina del presidente de la Cámara de Diputados como responsable de no cumplir un acuerdo con el bloque aliado. Martín Menem habría sido quien prometió que la silla principal de la Bicameral sería para Ritondo. Esa promesa la presenciaron desde Diego Santilli hasta el hoy díscolo Oscar Zago.
Si hay algo que el riojano no puede desmentir es su lazo inconmovible con Karina Milei, quien tiene al titular de Diputados, como a su primo Lule Menem, como sus artífices políticos. Pero hay que sumar a ese combo de relaciones intra y extra partidarias al diputado nacional Sebastián Pareja, el armador en la trascendental provincia de Buenos Aires, quien conformó los acuerdos locales y las listas finales en las elecciones bonaerenses y en las nacionales.
Pareja conoce, por su pasado massista y peronista, con quién hay que hablar para conseguir un micro en Moreno así como un club de barrio en Tigre. O lo que también es fundamental a la hora de la pelea conurbana: a quién hay que llamar para impedir que un rival político (sea peronista o del PRO) consiga un predio para un acto con condimento opositor. Pero ahora, Karina quiere tener activo a Pareja por dos razones: la principal, es que controle a la Secretaría de Inteligencia del Estado, que está bajo el radar político de Santiago Caputo, el asesor presidencial que impuso en ese organismo a Cristian Auguadra, y que mantiene con la Hermanísima una disputa que no tiene saldo posible ya.
La otra razón es que el curtido Pareja deberá ordenar las filas libertarias para la elección bonaerense que, esta vez, casi seguro será al mismo tiempo que las nacionales. Es que el actual gobernador Axel Kicillof quiere ser el candidato del peronismo más aliados y necesita, imperiosamente, que coincidan las fechas de la compulsa provincial con la pelea presidencial, más allá de que se harán con sistemas distintos, pues la Boleta Única Papel se utilizará para las categorías de Presidente más legisladores nacionales, y la tradicional “sábana” se mantiene para los cargos provinciales. Ensalada electoral…
Quien corre con una suerte bastante dispar a la de Pareja es Diego Valenzuela, el ex intendente de Tres de Febrero, quien resultó electo en las últimas elecciones provinciales como senador bonaerense. El asunto es que el historiador y periodista asumió como legislador provincial y pidió licencia, pues su nombre sonaba para asumir un cargo nacional, más concretamente en la Dirección Nacional de Migraciones. Pero como Valenzuela está cerca políticamente de Patricia Bullrich, cuando iba a salir su nombramiento, empezaron los roces de Karina Milei con la hoy jefa del bloque de senadores y el de Tres de Febrero se quedó en Pampa y la Vía, como reza un viejo dicho.
Así las cosas, hoy Valenzuela no logra retornar al Senado bonaerense porque no hay sesión y debe volver a jurar en la Legislatura provincial para recuperar el cargo (y la dieta). Tampoco puede participar de las comisiones al no tener vigente el cargo, por lo que la comisión de Asuntos Municipales que él iba a conducir está inactiva, amén de otras seis comisiones que iba a conformar. Qué suerte pa la desgracia…
Axel Kicillof recorrió los 112 kilómetros que separan a la ciudad de La Plata con el distrito bonaerense de Escobar y visitó la sede del MALBA local. Y lo hizo, ni más ni menos, que con el prolífico empresario Eduardo Costantini, fundador del Museo de Arte Latinoamericano de Buenos Aires, tanto en su sede porteña como en esta del Gran Buenos Aires. Ambos tomaron café y recorrieron el museo escobarense y mantuvieron una hora de conversación, delante del alcalde local Ariel Sujarchuk. La charla entre el gobernador y el empresario hubiera sido una foto impensada hace un año atrás pero ahora, Kicillof pretende ampliar el abanico, en medio del frío glacial que mantiene con Cristina Elisabet Kirchner. La posibilidad de una cita entre el precandidato presidencial y la ex jefa de Estado hoy no es posible, pues el gobernador siente que cada vez que va a San José 1111 “lo cagan”, según detalla -descarnadamente- un colaborador directo de Kicillof, en el sentido de que siempre desde el cristinismo difunden una versión muy disímil al contenido de la charla entre los ex confidentes. Todo roto…
Pero más allá de que CFK no lo quiera ver a Kicillof no significa que no esté activa políticamente desde su reclusión en un departamento del barrio porteño de Constitución. La semana pasada tuvo dos temas que la ocuparon: uno, la definición de comisiones en el Senado bonaerense, donde la ex Presidenta cuidó los intereses de los suyos, o sea, La Cámpora. Y por otro lado, se ocupó de dinamitar un encuentro político de cierta magnitud para el peronismo.
Un grupo comenzó a cocinar un asado en un quincho de la Ciudad de Buenos Aires -para el miércoles pasado- al que iban a concurrir los gobernadores peronistas como Axel Kicillof y Ricardo Quintela, así como Sergio Tomás Massa y los jefes parlamentarios José Mayans y Germán Martínez. Al convite se sumaría Sergio Uñac (postulado por algunos para competir en una PASO presidencial) y el senador Jorge Milton Capitanich, quien se tomó un avión desde Chaco para participar.
Pero enterada CFK de la cita, pateó la mesa y llamó a Mayans y Martínez para boicotear el encuentro, que había sido armado sin el OK suyo. Acostumbrada a ejercer el mando, la ex Presidenta impidió la cita para la que Quintela y Capitanich ya habían volado. El grupo promete insistir y juntarse alrededor de una parrilla en breve, aunque no sea del agrado de la ex mandataria; pero por lo pronto, la “condenada” impidió una cita en la que se comenzarían a tomar definiciones sin la venia de ella. Multiplicar o dividir, es la cuestión…
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