En el condado de Miami-Dade, Florida, los votantes latinos se preparan para las elecciones de medio mandato del 3 de noviembre con opiniones divididas. El escenario electoral, que incluye la renovación de escaños en la Cámara de Representantes y el Senado, muestra a ciudadanos que oscilan entre el apoyo a Donald Trump y el escepticismo hacia el Partido Demócrata, con especial énfasis en el rechazo al llamado socialismo democrático.
Jhon Papaleo, un jubilado argentino, manifestó su descontento con la gestión actual, aunque admitió haber votado por el republicano. Por su parte, Jhonny Cardona, un vendedor nacido en Estados Unidos, criticó las políticas de deportación y expresó su intención de apoyar a la candidata demócrata Angie Nixon para el Senado, distanciándose de la congresista republicana María Elvira Salazar.
El distrito 27, que abarca zonas como la Pequeña Habana, Coral Gables y Miami Beach, se perfila como uno de los más disputados del país. En este contexto, la contienda legislativa enfrenta a figuras como Salazar contra Eliott Rodríguez, y a Nixon frente a la senadora republicana Ashley Moody, quien ocupa el escaño dejado por Marco Rubio.
Otros ciudadanos, como el violinista cubano Enrique Cedeño, mantienen su respaldo a los republicanos, aunque exigen medidas concretas para reducir la inflación y los costos de vida, como el precio de la gasolina. Cedeño, al igual que otros consultados, vincula las propuestas de los socialistas democráticos con experiencias negativas previas en sus países de origen, calificándolas como un retroceso.




