Microplásticos: ya fueron hallados en la bilis humana según estudios recientes

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La evidencia científica sobre la invasión silenciosa de componentes sintéticos en el organismo sumó un hallazgo preocupante. Un equipo de investigadores de universidades chinas, entre ellas la del Sur de Guangzhou, publicó en la revista académica Environmental Science and Ecotechnology el hallazgo de microplásticos en la bilis humana.

Este fluido, esencial para la digestión de las grasas, se creía un canal de tránsito, pero ahora se confirma como un sitio de acumulación persistente. El análisis se centró en muestras extraídas de pacientes sometidos a cirugías de vesícula. Los resultados fueron determinantes: el 100% de los sujetos presentaba partículas plásticas en su bilis.

Sin embargo, los niveles variaban significativamente según el cuadro clínico del individuo. Aquellos que padecían cálculos biliares mostraron una concentración de 25.89 microgramos por gramo, una cifra casi cuatro veces superior a los 6.98 detectados en los grupos de control sin obstrucciones.

La identificación de estos materiales se realizó mediante técnicas avanzadas de espectrometría y microscopía electrónica. Los expertos hallaron que predominan el tereftalato de polietileno (PET) y el polietileno (PE). Estos elementos, comunes en botellas y envases descartables, se presentan mayoritariamente en tamaños de entre 20 y 50 micras.

Los científicos sugieren que la forma irregular de estos fragmentos facilita su retención en un líquido tan denso y lipídico como la bilis. Más allá de la simple presencia física, el estudio advierte sobre un daño a nivel celular. Los microplásticos inducen un estado de envejecimiento prematuro en las células de los conductos biliares, fenómeno conocido como senescencia celular.

Esta degradación ocurre debido a una disfunción en las mitocondrias, que son las encargadas de producir energía. Al verse alteradas, se generan procesos inflamatorios que podrían interferir en la correcta fluidez biliar y potenciar diversas patologías hepáticas.

Un aspecto relevante de la investigación es que propone mecanismos de protección biológica. En ensayos de laboratorio, se observó que la melatonina podría atenuar el daño mitocondrial provocado por la exposición crónica a estos nanoplásticos.

Aunque este hallazgo abre una puerta a futuras terapias, los especialistas recalcan que la prioridad debe ser reducir la ingesta accidental. Las partículas ingresan diariamente a través del consumo de agua embotellada, alimentos procesados y la inhalación de aire contaminado.

La persistencia de estos materiales en el tracto digestivo plantea un desafío sanitario sin precedentes para la medicina moderna. Resulta imperativo profundizar los estudios sobre la toxicidad a largo plazo, ya que la presencia de polímeros en la bilis confirma que ninguna barrera biológica es totalmente impenetrable ante la contaminación ambiental.

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