Nueva normalidad: los cambios tecnológicos que ninguna empresa debería volver a postergar

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Distintos expertos desarrollan en el ciclo de podcasts “La Pregunta correcta” cuáles son los desafíos de la nueva normalidad (Shutterstock)

En la Argentina, la llegada de la cuarentena y su extensa duración aceleró un proceso de cambios que apenas estaban en una fase piloto. La necesidad de adaptarse a la virtualidad creció de una manera tan exponencial que puso a muchas organizaciones en jaque: tenían que decidir la forma de entrar a la nube o resignarse a desaparecer.

Subirse a la nube no tuvo que ver solo con la venta virtual de productos o servicios, sino con cambiar por completo gigantes estructuras de trabajo. Las oficinas quedaron vacías, las casas de los empleados- que nunca antes habían formado parte de la burbuja laboral- quedaron ligadas a lo empresarial, y de todo ello, surgieron aciertos y errores.

En esa línea, el nuevo ciclo de podcasts “La Pregunta correcta” desarrolla las claves más importantes para las empresas hoy a través de la opinión de distintos líderes de empresas y organizaciones argentinas. Allí, los especialistas debaten sobre trabajo y tecnología en pandemia, así como de los nuevos desafíos de la nueva normalidad.

El ciclo consta de 6 podscasts que, si bien tienen temáticas definidas, comparten muchos puntos en común: los desafíos de trabajar desde casa para las empresas y sus trabajadores, las transformaciones de las compras y el consumo online y los nuevos desafíos en ciberseguridad

Compras online y ciberseguridad

“El new normal (nueva normalidad) no solo fue un desafío, sino que se convirtió en una forma muy grande de entender a un consumidor, que también cambió y tiene nuevas necesidades”, explicó Laura Barnator, gerente general de Unilever Argentina y Uruguay.

Hubo dos grandes cambios: los hábitos de consumo y hábitos de compra. Lo que tiene que ver con el consumo se dio en relación a que la vida empezó a transcurrir adentro de la casa. Mucho más tiempo dedicado a la limpieza, desinfección y preparación de comida”, sostuvo Barnator.

Y agregó: “Con respecto a los hábitos de compra, por su parte, tres de cada diez usuarios fueron nuevos en internet, entraron por primera vez y concretaron compras”.

Esto desató una batalla feroz de la cual ya no hay regreso: quien descubrió la banca online ya no volverá a hacer filas en las sucursales bancarias, y quien consiguió comprar un producto y tenerlo en su casa al otro día, no regresará a recorrer locales en su búsqueda.

Ese punto se convirtió en el principal enfoque al que las empresas deberán adaptarse, ya que el eCommerce volvió a ser un campo de batalla feroz: el dominio del espacio de compra del comercio online tendrá ganadores y perdedores.

Otro de los grandes objetivos, que ya no se podrá postergar, estará vinculado a mejoras en ciberseguridad. Durante la cuarentena, las compras digitales subieron diez veces y los medios de pago electrónicos, que habían sido pensados para utilizarse en los próximos años, tuvieron que ser usados de manera inmediata.

Las nuevas oficinas

La llegada de la nueva normalidad abrió un gran interrogante respecto a cómo será el regreso a las oficinas y varios representantes de empresas nacionales coincidieron en que, aun existiendo una vacuna contra el coronavirus, el trabajo no volverá a plantearse de la misma manera.

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Las videollamadas permitieron conocer los hogares y entornos de los trabajadores (Shutterstock)

“La oficina como la entendíamos en marzo de este año hay que repensarla. Quizás se convierta en un centro de ayuda, de soporte, en donde solo va a haber lugar para la mitad del plantel y con espacios no fijos”, aportó Barnator.

A pesar de que trabajar desde casa es la solución para muchos de los problemas modernos a los que los empleados se enfrentan, como por ejemplo, largos viajes de traslado en hora pico y varias horas fuera de casa, los expertos coinciden en que la virtualidad no permite el encuentro espontáneo, en el cual surgen muchas de las grandes ideas de los equipos de trabajo.

“El zoom se termina y no hablamos más. No seguimos charlando en el pasillo como en una reunión presencial”, aportó Sergio Kaufman, presidente de Accenture Argentina, Chile y Colombia.

Aunque esa puede ser definida como una falencia, el trabajo virtual también dejó al descubierto beneficios: “Se generó un contacto muy interesante. Ahora conozco las casas de casi toda la gente que trabaja conmigo y ellos la mía. En algún sentido nos desacartonó. Nos humanizó. Se nos rompió esa puerta de lo privado y eso nos abre una puerta interesante”, concluyó Kaufman.