La provincia de La Rioja ha confirmado una noticia que retrotrae a la memoria colectiva hacia los años más crudos de la crisis económica nacional: el regreso de los 'Chachos'. El gobernador Ricardo Quintela, ante la falta de respuesta del Ejecutivo nacional respecto a sus pedidos de fondos por 85.000 millones de pesos en concepto de coparticipación, ha decidido reactivar su propia moneda de cancelación de deuda, denominada oficialmente BOCADE. Este instrumento financiero no es un debutante, sino una herramienta de emergencia que ya tuvo su implementación previa en 2024 y que ahora vuelve al ruedo como un mecanismo desesperado para recomponer los ingresos del sector público, especialmente frente a un escenario de caída en el consumo, cierre de pequeñas empresas y una inflación que erosiona día a día el poder adquisitivo de los trabajadores estatales riojanos.
El nombre de esta cuasimoneda no es azaroso; rinde un tributo histórico al caudillo Ángel Vicente 'Chacho' Peñaloza, una figura emblemática de las luchas federales del siglo XIX, simbolizando en la visión del gobierno provincial una suerte de resistencia frente al centralismo porteño. En la práctica, estos bonos funcionan como un papel moneda emitido por el Estado provincial que tiene paridad uno a uno con el peso argentino. La intención es que estos activos sean aceptados tanto para el cumplimiento de obligaciones tributarias con la provincia como en el circuito comercial local. La estrategia, aunque busca amortiguar el impacto del ajuste, vuelve a poner sobre la mesa la compleja relación fiscal entre las provincias y la Nación, dejando en evidencia la fragilidad financiera que atraviesan los distritos del interior frente a los recortes presupuestarios.
Al analizar el fenómeno de las cuasimonedas, es imposible no mirar hacia atrás, específicamente hacia la crisis del 2001, cuando la Argentina se vio forzada a convivir con una verdadera sopa de letras de papeles financieros. En aquel entonces, el encorsetamiento de la Ley de Convertibilidad impedía al Banco Central imprimir pesos sin respaldo, lo que dejó a las provincias sin liquidez. La respuesta fue un despliegue de bonos provinciales —como el recordado Patacón de Buenos Aires, el Cecacor de Corrientes o el Lecor de Córdoba— que inundaron el mercado local. Para el año 2002, existían quince cuasimonedas circulando en paralelo al peso nacional, acumulando un volumen total que superaba los 8.500 millones de pesos de aquel momento, una cifra que ilustraba la profundidad de la desarticulación del sistema monetario nacional.
El ciclo de vida de aquellos bonos fue largo y tortuoso, culminando recién en 2003, cuando el Fondo Monetario Internacional puso como condición para renegociar la deuda externa la unificación monetaria del país. El proceso de rescate de estos instrumentos, que muchas veces se canjeaban a valores muy inferiores a su paridad nominal debido a la desconfianza del mercado, significó un enorme esfuerzo fiscal. Fue una lección de economía traumática: mientras que los bonos fueron vitales para evitar la parálisis total del Estado en los momentos más oscuros, su circulación descontrolada generó una dispersión monetaria que conspiró contra la estabilidad cambiaria y la confianza en la moneda nacional, dejando una marca indeleble en la cultura financiera de nuestro país.
Hoy, la realidad de La Rioja se presenta bajo el mismo signo de la necesidad, aunque en un contexto político y económico radicalmente distinto. Quintela ha sido enfático al señalar que, si bien el panorama es crítico debido a la recesión generalizada y la pérdida de puestos de trabajo, el uso de los 'Chachos' busca ser una medida paliativa, evitando que el salario de los estatales se deteriore más de lo que ya lo ha hecho. La gran incógnita que atraviesa a los economistas y a la sociedad toda es si este regreso de las cuasimonedas será un hecho aislado y excepcional, o si la precariedad de las cuentas provinciales podría derivar en un efecto contagio, reviviendo un modelo de federalismo financiero que muchos creían haber dejado definitivamente en el pasado.
