Vivian Wilson, quien cambió legalmente su apellido para desvincularse de Elon Musk, encabeza la nueva campaña de la marca Desigual titulada "Born to Disobey". En las piezas audiovisuales, realizadas por el colectivo PSG, la joven aparece en una cancha de golf arrastrando y golpeando a un robot que guarda una estética similar a los humanoides Optimus desarrollados por Tesla, la empresa de su padre. El mensaje central de la producción es contundente: "Él fue diseñado para obedecer, yo no".
Este acto marca un nuevo episodio en la fractura pública que mantiene con el magnate tecnológico. Wilson, quien se declaró transgénero en 2020, ha sido crítica con las posturas de su padre respecto a las políticas de inclusión y los tratamientos de afirmación de género. Musk, por su parte, ha manifestado abiertamente su rechazo a lo que denomina ideología "woke", llegando a afirmar públicamente que dicho entorno afectó a su hija.
La elección del robot como elemento central de la campaña no parece casual, ya que funciona como una metáfora sobre el control y el sometimiento. Mientras Musk representa actualmente un perfil vinculado a la derecha tecno-libertaria y a la desregulación de plataformas, Wilson utiliza este espacio publicitario para marcar una distancia definitiva, asegurando que su relación con el empresario no define su futuro ni su identidad.
En entrevistas previas, Wilson ha sido enfática al declarar que no busca mantener vínculos con el emporio ni la riqueza de su progenitor. La joven sostiene que crecer en un entorno de recursos ilimitados no garantiza la libertad, posicionándose así desde una perspectiva cultural y política que se contrapone directamente a la visión de mundo y a los intereses empresariales de Elon Musk.
