El crecimiento sostenido de Vaca Muerta y los nuevos proyectos de infraestructura energética han generado un desafío crítico para la industria: la necesidad de contar con personal especializado. Según estimaciones del Instituto Argentino del Petróleo y del Gas (IAPG) y Aleph Energy, el desarrollo de la formación requerirá entre 30.000 y 43.000 trabajadores directos en su pico de actividad, cifra que podría ascender hasta los 240.000 empleos si se consideran los puestos indirectos.
Ante este cuello de botella, especialmente en cargos ejecutivos y de alta gerencia, el sector busca atraer a profesionales argentinos que actualmente se desempeñan en el extranjero. Un relevamiento realizado por la consultora Numan a 183 especialistas radicados en 33 países reveló que el 54% considera probable o muy probable regresar al país en los próximos tres años.
El perfil de los consultados es altamente experimentado: el 55% cuenta con más de dos décadas en la industria energética y el 75% ocupa posiciones gerenciales o superiores. La mayoría de estos profesionales se encuentra actualmente en Europa, Estados Unidos y otros países de Latinoamérica, desempeñándose principalmente en áreas de exploración, perforación y producción.
La posibilidad de retorno está condicionada a propuestas concretas. Entre las exigencias principales figuran la compensación en moneda dura, paquetes de relocalización familiar y paridad salarial con sus ingresos actuales. No obstante, un 21% de los encuestados manifestó estar dispuesto a aceptar una reducción en sus haberes si el desafío profesional resulta lo suficientemente atractivo.
Mientras YPF trabaja en la formación de 15.000 técnicos hacia 2030 a través del Instituto Vaca Muerta, la industria reconoce que los mandos medios y altos requieren años de experiencia operativa. Por ello, el talento argentino que ha desarrollado su carrera en el exterior se presenta como una pieza clave para acompañar la expansión del sector.




