La 24° edición de Autoclásica concluyó tras cuatro jornadas de exposición en las que se exhibieron más de 1.200 vehículos de colección. A pesar de las condiciones climáticas adversas, el evento organizado por el Club de Autos Clásicos mantuvo una convocatoria de público similar a la del año anterior, consolidándose como la muestra de autos y motos clásicas más importante de Sudamérica.
El máximo galardón de la muestra, el premio Best of Show, fue otorgado a un Rolls-Royce Silver Ghost de 1910, propiedad de la familia Pereyra Iraola. El vehículo, que también obtuvo el primer premio en la categoría Veteranos, destaca por su impecable estado de conservación tras un proceso de restauración realizado en un taller de Córdoba.
La historia del automóvil es notable por su vínculo con el hundimiento del Titanic. La familia Pereyra Iraola tenía previsto regresar a América en 1912 a bordo del transatlántico junto con el vehículo, pero cancelaron el viaje por recomendación médica debido al embarazo de una integrante del grupo. Esta decisión permitió que tanto los pasajeros como el automóvil se salvaran de la tragedia.
El ejemplar, que cuenta con una carrocería especial realizada por Rothschild & Fils, ha permanecido en la misma familia durante cuatro generaciones. A lo largo de los años, sus dueños han rechazado diversas ofertas de compra, incluyendo propuestas de la propia marca Rolls-Royce, manteniendo el vehículo como una pieza histórica de gran valor.




