La disputa económica y legal entre Martina «Tini» Stoessel y su padre, el productor Alejandro Stoessel, continúa sin resolverse. El conflicto se centra en las condiciones para finalizar formalmente su vínculo profesional, tras trascender una auditoría que reveló que la artista no figuraba como accionista ni beneficiaria de las sociedades que gestionaban su patrimonio.
La cantante, mediante sus asesores legales, exige la cesión de cuotas sociales en QVT SRL y en estructuras LLC en Estados Unidos, además de la modificación de los contratos sobre derechos de imagen y cobro de regalías. El punto de mayor tensión radica en la solicitud de cancelar las autorizaciones bancarias y los derechos de disposición sobre las cuentas corporativas que, hasta ahora, eran administradas por el entorno familiar.
Según se informó, la situación patrimonial de la artista era tal que no tenía acceso directo a los fondos generados por su carrera al no estar bancarizada en las empresas que gestionaban sus ingresos. Ante este escenario, Alejandro Stoessel manifestó su intención de expresarse públicamente si no recibe una respuesta positiva a sus pretensiones.
El entorno familiar se encuentra afectado por la exposición mediática del caso. Tanto los padres de la cantante como sus allegados han manifestado sentirse difamados ante la repercusión del conflicto, mientras se suceden testimonios sobre la presión que la artista habría recibido desde el inicio de su carrera, bajo una gestión que controlaba sus decisiones profesionales y personales.
Mientras las negociaciones permanecen trabadas, Tini Stoessel continúa con su gira internacional denominada FUTTTURA, la cual incluye presentaciones en México, Argentina, Latinoamérica y Europa, dejando en evidencia la necesidad de la cantante por obtener el control efectivo sobre la administración de su trayectoria artística.
