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Tensión espacial: un satélite militar ruso se aproximó a una unidad finlandesa que asiste a Ucrania

Un satélite ruso realizó maniobras deliberadas para acercarse a menos de 100 metros de un equipo finlandés que provee inteligencia satelital a Ucrania.

Tensión espacial: un satélite militar ruso se aproximó a una unidad finlandesa que asiste a Ucrania

Un satélite militar ruso, identificado como Kosmos 2612, ejecutó una serie de maniobras deliberadas en el espacio que le permitieron acercarse a menos de 100 metros del satélite ICEYE-X36, perteneciente a una empresa finlandesa que suministra imágenes de inteligencia a las Fuerzas Armadas de Ucrania. El encuentro, que tuvo lugar a 550 kilómetros de la Tierra, fue detectado por el investigador Marco Langbroek y confirmado posteriormente por empresas de vigilancia espacial.

Las maniobras de aproximación se desarrollaron durante varios días de octubre, culminando el día 18. Según los registros, el satélite ruso ajustó su altitud, inclinación y velocidad para posicionarse junto al dispositivo finlandés, permaneciendo a su lado durante horas antes de alejarse. Aunque no se reportaron daños ni ataques, el hecho ha generado preocupación en círculos diplomáticos europeos, quienes interpretan la operación como una demostración de la capacidad tecnológica de Moscú para aproximarse y potencialmente destruir satélites occidentales.

El satélite finlandés forma parte de una constelación especializada en radares de apertura sintética, tecnología clave para identificar movimientos de tropas y vehículos en cualquier condición meteorológica. La empresa provee servicios al gobierno ucraniano desde 2022 y mantiene contratos estratégicos con diversos países europeos y la OTAN, incluyendo un acuerdo significativo con la industria militar alemana.

Investigadores del Center for Strategic and International Studies habían advertido previamente sobre maniobras inusuales de una serie de satélites militares rusos lanzados en abril. Estos movimientos, sumados a antecedentes de lanzamientos de objetos con posibles aplicaciones militares, refuerzan la vigilancia de la inteligencia occidental sobre las actividades de Rusia en el espacio, un ámbito que se perfila como un nuevo frente de tensión en el conflicto actual.