El fútbol brasileño mantiene su postura crítica frente a la medida provisional del Gobierno que prohíbe la publicidad y operación de casas de apuestas y juegos en línea. Durante el encuentro entre Flamengo y Fluminense por el Brasileirao, ambos planteles saltaron al campo de juego con el lema "Prohibir no es proteger" en sus camisetas, ocupando el lugar destinado a sus patrocinadores principales.
La protesta se trasladó a las tribunas del estadio Maracaná, donde los simpatizantes del Flamengo desplegaron una bandera con un mensaje directo hacia el presidente Lula da Silva, el Congreso y el Supremo Tribunal Federal, calificando la medida como un "autogol" para el fútbol nacional. La tensión escaló al finalizar el partido, cuando grupos de aficionados entonaron insultos contra el mandatario al retirarse del recinto.
La normativa, vigente desde octubre tras un periodo de transición, busca proteger la economía familiar y la salud pública ante riesgos de dependencia y endeudamiento. Por su parte, los clubes advierten que la pérdida de estos contratos de patrocinio afectará gravemente sus finanzas y señalan que la prohibición podría derivar en un aumento de las plataformas ilegales.
Este conflicto se desarrolla en un clima de alta sensibilidad política, a pocos días del balotaje presidencial que definirá el futuro del país. El descontento del sector deportivo se suma a la agenda pública en la antesala de la elección que enfrentará a Lula da Silva y Flávio Bolsonaro el próximo 25 de octubre.




