El pianista Sir András Schiff, nacido en Budapest en 1953, regresa a Buenos Aires para una presentación programada para el lunes 14 en el Teatro Colón, en el marco de las actividades del Mozarteum Argentino. El intérprete, reconocido por su trayectoria en las obras de Bach, Mozart y Schubert, se caracteriza por una postura austera y un enfoque centrado en la exploración estética, alejándose del espectáculo técnico convencional.
En esta etapa de su carrera, a sus 70 años, el músico ha optado por eliminar los programas impresos tradicionales. Schiff sostiene que esta decisión le otorga mayor libertad y le permite establecer un vínculo directo con el público, al decidir el repertorio en el mismo momento del concierto mediante piezas que, según explica, guardan conexiones tonales y espirituales.
Respecto a su dinámica de trabajo, el artista señaló que actualmente reduce su repertorio a las obras que considera esenciales, buscando constantemente nuevos matices en ellas. Aunque no traslada su propio piano en sus giras por Sudamérica debido a la complejidad logística, el pianista cuenta con la asistencia de su técnico personal, Ulrich Gerhartz, para asegurar que los instrumentos locales se ajusten a sus preferencias.
El músico, quien ha sido crítico con el gobierno de Viktor Orbán en su Hungría natal, mantiene una postura ética firme sobre su profesión. Para Schiff, el silencio es un elemento fundamental y cada vez más escaso en el mundo moderno, por lo que considera que la experiencia del concierto presencial y acústico sigue siendo un espacio vital de introspección.
