Estamos en un coqueto bar del barrio de Palermo. La lluvia acompaña al día desde la madrugada y recién parece comenzar a desvanecerse minutos antes del encuentro con Romina Richi y Margarita Páez. Esta vez no vienen, al menos en principio, en sus roles de madre e hija. Son directora y actriz.
Richi escribió y dirige Es teatro, es deseo: Julieta y Romeo, la obra que se estrenará el jueves 3 de septiembre en el Polo Cultural Saldías de la Ciudad de Buenos Aires, y Margarita interpreta a Julieta. A un día del estreno, cada una expone sus ansiedades de una manera diferente. Romina es un torbellino de temas.
Abre mil ventanas a la vez y las ideas se van acomodando entre la simpatía y el oficio. Margarita, en cambio, parece más organizada desde el comienzo. Al principio escucha más de lo que habla. Atenta a todo, se muestra detallista y racional.
Usando una metáfora inevitable de Fito Páez, el padre de Margarita, si una elige “la razón”, la otra parece preferir siempre “un poco de caos”. Aunque en ambas hay algo que resulta imposible disimular: la pasión. A pocos minutos del comienzo de la charla, el sol finalmente se abre paso entre las nubes.
Por efecto de los espejos del bar, un arcoíris se proyecta justo sobre el rostro de Margarita. Romina lo advierte, saca su teléfono y le toma una foto a su hija, que posa con paciencia y ternura. El amor en el vínculo entre ambas va inundando la conversación. Casi siempre aparece en clave de arte. Música, fotografía, teatro.
Una forma de comunicarse que parece atravesar toda la historia familiar. -¿Por qué Romeo y Julieta hoy? ¿Cómo se cuenta de una manera novedosa una historia que todos conocemos? -Bueno, primero que no es Romeo y Julieta, sino Julieta y Romeo -advierte Richi-. -No es menor -confirma-.
Hay algo que me interesó desde el comienzo: contar una historia que conocemos todos, pero vista desde otra mirada. Eso me pareció lindo. Sobre todo porque tengo hijas chiquitas, con amiguitas. A eso, sumale que Shakespeare es siempre actual. Me parece totalmente atemporal por lo que cuenta. Es una historia que nunca va a quedar vieja.
-También están Hamlet, Lady Macbeth, Ofelia, Ricardo III, Calibán y Cleopatra -enumera Romina-. Fueron los elegidos para estar presentes en la historia que nosotros contamos como Julieta y Romeo. Pero, además, está el deseo. El deseo es el protagonista absoluto.
La obra presenta cómo el deseo actuó en las diferentes historias, cómo se mueve a través de los personajes y cómo cambia el rumbo de lo que sucede. Y, a la vez, estos otros personajes cuentan cómo el deseo interviene también en sus propias historias. Todos los mundos están atravesados por el deseo. ¿Cuál fue el deseo de cada personaje? ¿Cuál fue el deseo de cada historia?
De hecho, en un momento Romeo dice, junto a todos los personajes: “Parece que hoy vinimos todos a llorar al monte”. -Si bien es una historia que se contó muchas veces, nunca así. Y, volviendo a lo que decía mi mamá, es un poco la historia del deseo, no sólo de ellos, sino de un montón de historias que se mezclan y se encuentran. En realidad, es algo que nos atraviesa a todos.
Siento que el público se va a identificar con alguien porque hay tantos deseos que, de alguna manera, encajan con todos. -Imagino que estas cosas que marcan se fue dando en una charla entre ustedes. Margarita: Desde el vamos, mamá ya la había escrito. Después fue encarar la obra y buscar a la Julieta que la iba a hacer.
