Miley Cyrus protagonizó un momento de profunda emoción durante su regreso a los escenarios en el Hollywood Bowl de Los Ángeles. Tras cuatro años sin realizar presentaciones en vivo, la cantante dedicó un sentido homenaje a su madrina, Dolly Parton, quien falleció el pasado 25 de agosto a los 80 años. Visiblemente conmovida, Cyrus compartió anécdotas personales y aseguró ante el público que el vínculo con la leyenda de la música country trasciende la muerte.
Durante el show, la artista recordó la primera vez que vio a Parton en ese mismo recinto. Relató que, en aquella ocasión, su madrina comenzó el concierto interpretando el tema principal de Hannah Montana, "The Best of Both Worlds", en un gesto que en su momento no comprendió del todo, pero que hoy valora profundamente. "Dolly y yo somos eternas. Nada podrá separarnos jamás", afirmó la cantante entre lágrimas, mientras una imagen de Parton se proyectaba en el escenario antes de interpretar el clásico "Jolene".
El concierto marcó la presentación oficial de su décimo álbum de estudio, "Bass Persuades", lanzado el 18 de septiembre. Además de estrenar nuevo material, Cyrus repasó éxitos de su trayectoria como "The Climb", "We Can't Stop", "Party in the U.S.A." y "Flowers". La artista aprovechó la oportunidad para reflexionar sobre su retiro temporal de los escenarios, explicando que buscaba alcanzar un equilibrio necesario entre su vida profesional y personal.
La expectativa por el retorno de la cantante fue masiva, con cerca de un millón y medio de personas en la fila virtual para adquirir entradas para sus presentaciones en Los Ángeles. Pese a la relevancia del estreno musical, el tributo a Parton se consolidó como el momento más significativo de la velada, permitiendo a Cyrus despedir públicamente a una de las figuras más influyentes de su vida y su carrera.




