El Mundial Femenino Sub 17 que se desarrolla en Marruecos ha puesto de manifiesto el crecimiento organizativo e infraestructural del país africano. La competencia no solo permite observar a las futuras figuras del fútbol, sino que posiciona a la nación como un referente para la realización de grandes eventos internacionales, acumulando experiencia de cara al Mundial 2030.
Las selecciones sudamericanas han aprovechado las condiciones del torneo, destacando la calidad de las instalaciones, la conectividad entre ciudades y la modernidad de los centros de entrenamiento. La organización ha recibido elogios tanto de las delegaciones como de las futbolistas, facilitando el desarrollo de la competencia.
Un ejemplo de esta infraestructura es el Complejo Mohammed VI, que integra campos de entrenamiento, alojamiento, servicios médicos y áreas de recuperación en un mismo predio. Esta centralización de servicios permite optimizar el rendimiento de las jugadoras y facilita el trabajo diario de los equipos participantes.
Cabe recordar que Marruecos será sede de cinco ediciones consecutivas del Mundial Femenino Sub 17 entre 2025 y 2029. Esta apuesta estratégica refuerza la preparación del país, que coorganizará la Copa del Mundo 2030 junto a España y Portugal, consolidando su ambición de ser un centro neurálgico del fútbol mundial.




