Economía

La metalúrgica Fundición San Cayetano presentó concurso preventivo por deudas millonarias

Con 70 años de trayectoria, la firma metalúrgica busca reestructurar su deuda de más de $34.000 millones para preservar la continuidad de 260 puestos...

La metalúrgica Fundición San Cayetano presentó concurso preventivo por deudas millonarias

La empresa metalúrgica Fundición San Cayetano inició un proceso de concurso preventivo de acreedores tras acumular un pasivo que asciende a los $34.187 millones. La compañía, con sede operativa en Burzaco, provincia de Buenos Aires, cuenta con 70 años de trayectoria y emplea actualmente a 260 trabajadores. El trámite judicial fue presentado el 9 de junio y formalizado el 24 del mismo mes por el Juzgado Civil y Comercial N° 3 de Lomas de Zamora.

El detalle del pasivo concursal incluye $18.512 millones en deudas comerciales locales, $5.539 millones por compras en el exterior y $7.791 millones en obligaciones financieras, además de compromisos laborales y fiscales. La firma también registra 185 cheques rechazados por un valor superior a los $1.000 millones. Ante esta situación, la empresa declaró activos por $83.286 millones, gran parte concentrados en maquinaria e infraestructura de su planta productiva.

Desde la dirección de la compañía atribuyeron el deterioro financiero a la caída en la demanda, el impacto de los costos de financiamiento —con tasas de interés de entre el 80% y 90% anual— y la competencia externa. Según explicaron en el expediente, la firma enfrentó una reducción del 50% en los pedidos de uno de sus clientes principales y debió ajustar precios frente a la oferta de fabricantes extranjeros. La empresa se especializa en piezas de gran porte para los sectores petrolero, siderúrgico, minero y energético, exportando cerca del 80% de su producción.

A pesar del proceso concursal, la metalúrgica busca mantener la operatividad de sus instalaciones. La empresa informó que posee contratos vigentes con plazos de hasta tres años y asegura contar con pedidos suficientes para mantener su capacidad productiva durante los próximos ocho meses. El futuro de la compañía dependerá ahora de la verificación de créditos y de la posibilidad de alcanzar un acuerdo con sus acreedores.