Siete petroleros resultaron dañados o se incendiaron durante la noche en el estrecho de Ormuz, según informó la televisión estatal iraní citando a la fuerza naval del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria. El reporte no indicó la existencia de víctimas tras los incidentes, que habrían sido provocados por ataques directos o el choque con minas navales.
La Guardia Revolucionaria renovó sus amenazas contra las bases militares estadounidenses en la zona, advirtiendo sobre posibles ataques si Washington continúa escoltando a los buques mercantes a través del estrecho. Por su parte, el diplomático Abbas Araghchi manifestó que Irán mantiene una apertura cautelosa hacia la diplomacia, aunque se encuentra preparado para la defensa.
La situación ocurre en un clima de alta tensión, con Estados Unidos reforzando su presencia militar en Oriente Medio mediante el envío de un tercer portaaviones y miles de soldados. Mientras tanto, persisten los esfuerzos de mediación para retomar conversaciones formales, a pesar de que la propuesta iraní para finalizar el conflicto y liberar el paso marítimo fue rechazada por el presidente Donald Trump.
El aumento de los ataques contra embarcaciones en la zona genera preocupación por el impacto en el suministro global de petróleo, gas y fertilizantes. Un posible recrudecimiento de la guerra total podría derivar en un nuevo incremento de los precios internacionales de estos productos, afectando a los mercados globales.




