El gobierno de Irán negó este lunes cualquier implicación en la guerra civil que enfrenta a los insurgentes hutíes contra las fuerzas gubernamentales de Yemen, las cuales cuentan con el respaldo de Arabia Saudita. Esta postura fue formalizada por el portavoz de la cancillería iraní, Esmail Baqai, quien sostuvo que los hutíes operan de manera totalmente independiente y toman decisiones basadas exclusivamente en sus propios intereses.
La tensión en la región se intensificó tras el anuncio de los hutíes sobre el lanzamiento de decenas de misiles y drones contra territorio saudita. Habitantes de las ciudades de Khamis Mushait y Abha reportaron haber escuchado explosiones durante la jornada, lo que derivó en alertas por parte de la Defensa Civil de Arabia Saudita. Estos ataques coinciden con la toma, por parte de los insurgentes, del control de la costa yemení sobre el Mar Rojo y del estrecho de Bab el Mandeb.
La importancia estratégica de este estrecho creció drásticamente debido al bloqueo impuesto por Irán en el estrecho de Ormuz, en el marco del conflicto en Oriente Medio. Ante el bloqueo marítimo declarado por los hutíes contra Riad, las exportaciones de petróleo saudita se han visto forzadas a utilizar rutas alternativas, lo que provocó que el precio del barril supere los 100 dólares.
Aunque Teherán ha apoyado históricamente a los hutíes, a quienes vincula con su denominado eje de resistencia contra Israel, el portavoz iraní insistió en que su país no interviene en los asuntos internos de Yemen. La situación se agrava en un contexto donde se pospuso una reunión prevista entre los Estados del Golfo e Irán, provocando recriminaciones cruzadas sobre las responsabilidades en el retraso de las negociaciones.
