Provinciales

Innovar sin desprofesionalizar: el desafío del mercado inmobiliario

La columna de opinión del Corredor Inmobiliario José María Armandola. He leído con atención lo sucedido hasta ahora y las opiniones vertidas sobre la...

La columna de opinión del Corredor Inmobiliario José María Armandola. He leído con atención lo sucedido hasta ahora y las opiniones vertidas sobre la modernización del mercado inmobiliario y coincido en un punto central: el mundo cambió, la tecnología avanza a una velocidad inédita y la profesión inmobiliaria debe transformarse para estar a la altura de las demandas de la sociedad. Sin embargo, considero que la verdadera discusión no es si debemos elegir entre resistencia o innovación. La verdadera discusión es si la innovación debe construirse sobre una profesión sólida o sobre la desaparición progresiva de la profesión misma. Desde hace más de veinte años quienes impulsamos la colegiación inmobiliaria en Entre Ríos, y luego colaboramos en la creación de otros colegios profesionales del país, no trabajamos para construir una estructura corporativa destinada a proteger privilegios. Trabajamos para construir una institución destinada a proteger a la sociedad. Porque toda profesión existe antes que nada para proteger a quien recibe sus servicios. Ese ha sido el fundamento histórico de todas las profesiones modernas. Los médicos no son médicos porque exista un Colegio Médico. Los abogados no son abogados porque exista un Colegio de Abogados. Los ingenieros no son ingenieros porque exista un Colegio de Ingenieros. Los colegios existen porque la sociedad entendió que determinadas actividades requieren conocimientos específicos, formación sistemática, responsabilidad profesional y control ético. El corretaje inmobiliario no es una excepción. Quienes hemos recorrido décadas en esta actividad sabemos que detrás de una operación inmobiliaria existen aspectos jurídicos, económicos, urbanísticos, registrales, tributarios, contractuales y humanos que afectan directamente el patrimonio y muchas veces el proyecto de vida de las personas. Por eso la profesionalización nunca fue un capricho. Fue una necesidad social.  Coincido plenamente en que debemos hablar de inteligencia artificial, automatización, marketing digital, análisis de datos, experiencia del cliente y nuevas tecnologías. Sería absurdo ignorarlas. Pero también sería un error creer que esas herramientas sustituyen la formación profesional. La inteligencia artificial no elimina las profesiones. Las transforma. Y para transformarlas se necesita más formación, no menos. Más conocimiento, no menos. Más responsabilidad, no menos. La historia demuestra que cada revolución tecnológica elevó los requisitos de capacitación de las profesiones en lugar de eliminarlos. La verdadera respuesta al desafío actual no consiste en rebajar los estándares de ingreso a la actividad. Consiste en elevarlos. No consiste en abandonar la formación universitaria. Consiste en actualizarla. No consiste en debilitar la profesión. Consiste en fortalecerla. Si queremos que la carrera de grado siga siendo el paraguas protector de nuestra actividad, debemos exigir que incorpore todas las herramientas de la modernidad: inteligencia artificial, análisis de datos, marketing digital, negociación avanzada, tecnologías aplicadas al negocio inmobiliario, nuevas formas de financiamiento, gestión empresarial y todas aquellas competencias que el mercado actual demanda.

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