La situación de Marcos Rojo en Estudiantes de La Plata atraviesa momentos de tensión a pocas horas del enfrentamiento contra Flamengo por la Copa Libertadores. El defensor central aún no cuenta con la habilitación necesaria para disputar el encuentro, y la incertidumbre se mantiene a la espera de una resolución definitiva que tiene como límite el mediodía del jueves.
El conflicto administrativo surge tras una revisión de la Conmebol sobre el mecanismo utilizado para la inscripción del jugador, quien llegó al club tras la lesión de Gabriel Neves. Este proceso, que permitió la apertura de un cupo extra, se encuentra bajo análisis, generando demoras que han afectado la planificación del equipo platense.
En medio de este escenario, el entrenador Alexander Medina incluyó a Rojo en la lista de concentrados y le confirmó su titularidad, considerando su presencia como fundamental ante las bajas por suspensión de Leandro González Pirez y Tomás Palacios. El futbolista ha manifestado su malestar por las dilaciones en el proceso.
El contexto se desarrolla en medio de tensiones políticas, con trascendidos sobre la relación entre el presidente de la AFA, Claudio Tapia, y el dirigente de Estudiantes, Juan Sebastián Verón. Mientras tanto, el plantel aguarda que la situación se destrabe para poder contar con el defensor en el compromiso internacional.




