Deportes

Histórica cosecha argentina en la gala anual de la Federación Internacional de Hockey

Cuatro jugadores argentinos fueron premiados como los mejores del año en la gala de la FIH en Doha, consolidando un 2026 de éxitos para el hockey nacional.

Histórica cosecha argentina en la gala anual de la Federación Internacional de Hockey

El hockey argentino vivió una jornada histórica en Doha, donde cuatro de sus representantes fueron galardonados con seis de los principales premios otorgados por la Federación Internacional de Hockey (FIH). Tomás Domene, Sofía Cairó, Zoe Díaz y Cristina Cosentino fueron distinguidos en sus respectivas categorías, reafirmando el gran presente de los seleccionados nacionales, que se mantienen entre los cuatro mejores del mundo.

Tomás Domene marcó un hito al convertirse en el primer jugador argentino en recibir el premio al mejor jugador del año en la rama masculina. Por su parte, Sofía Cairó fue reconocida como la mejor jugadora, destacándose por su trayectoria desde el Torneo Metropolitano. Zoe Díaz obtuvo nuevamente el galardón a la mejor jugadora joven, igualando registros históricos, mientras que Cristina Cosentino fue premiada como la mejor arquera tras sus destacadas actuaciones.

El proceso de selección de los ganadores fue realizado por un panel internacional de especialistas, incluyendo entrenadores, exjugadores y periodistas, quienes tuvieron el 55 por ciento de peso en la decisión final. El resto de la votación se completó con la participación de capitanes de seleccionados, medios de comunicación y aficionados, en un sistema desarrollado entre el 15 y el 30 de septiembre.

El éxito individual se enmarca en un 2026 destacado para el hockey nacional, que incluyó el título mundial de las Leonas y el tercer puesto de los Leones. Según el análisis de su desempeño, los jugadores argentinos actuales se destacan por ser deportistas completos, combinando la habilidad técnica tradicional para eludir con capacidades mejoradas en la recepción, el pase, la presión defensiva y el juego sin pelota.