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Francia 1998: la ilusión final del Mono Navarro Montoya de jugar un Mundial para la Argentina

Hay un dicho popular que asegura que “la esperanza es lo último que se pierde”. Eso fue lo que le ocurrió a Carlos Fernando Navarro Montoya, uno de los...

Hay un dicho popular que asegura que “la esperanza es lo último que se pierde”. Eso fue lo que le ocurrió a Carlos Fernando Navarro Montoya, uno de los grandes arqueros del fútbol argentino de finales del siglo XX, que 20 días antes del Mundial de Francia recibió el visto bueno de la FIFA para poder jugar finalmente en la Selección. “Yo me veo con todas las chances. Porque a nivel competitivo, calidad, trayectoria y rendimiento, estoy al nivel de los mejores del mundo”, le decía a Multimedios Colonia Avellaneda desde España apenas se conoció la noticia. Tres semanas antes, el técnico Daniel Passarella había afirmado: “Yo dejo la puerta abierta porque en el fútbol nunca se sabe, pero hoy es menos probable la situación”. El Mono Navarro Montoya luchó durante años para poder atajar en el arco argentino. Formado en las inferiores de Vélez, debutó en Primera División en 1984, con apenas 18 años. Enseguida se destacó por su capacidad técnica y su coraje. Sin lugar en las selecciones juveniles argentinas porque había nacido en Medellín —donde su padre, Ricardo Navarro, jugaba en el DIM—, aceptó la convocatoria para disputar las Eliminatorias rumbo al Mundial de México 86 con Colombia. Leé acá todas las notas de la serie "60 relatos (des)conocidos de la Selección Argentina", pequeñas grandes historias que vivió el equipo nacional en la recta final de otras grandes citas. El técnico del seleccionado cafetero era Gabriel Ochoa Uribe, quien sufrió la baja del arquero titular Pedro Antonio Zape en el segundo partido ante Argentina. En su lugar ingresó Luis Octavio Gómez. Ormeño, como le decían, atajó hasta la quinta fecha, pero frente a Venezuela —empate 2-2— falló en los dos goles de la Vinotinto. Entonces, Ochoa decidió convocar al joven arquero nacido en Colombia el 26 de febrero de 1966, quien debutó en la sexta y última fecha ante Venezuela, en el estadio El Campín de Bogotá, el 30 de junio de 1985, con valla invicta: triunfo 2-0. En la edición de Multimedios Colonia Avellaneda del 1° de julio se destacaba el estreno del arquero: “Buen debut de Navarro Montoya en el arco colombiano”. Con ese triunfo, Colombia se aseguró disputar el repechaje por el último cupo sudamericano. En semifinales enfrentó a Paraguay; el Mono fue titular en ambos encuentros, perdió 3-0 en Asunción, ganó 2-1 en Colombia y no logró el pase a la final. Esos tres partidos le cerraron las puertas del seleccionado argentino para siempre. Tras una gran campaña en Vélez, Navarro Montoya pasó a Boca y, en 1988, de la mano de José Pastoriza, desplazó de la titularidad a Hugo Orlando Gatti. Por su gran nivel, reclamaba un lugar en la Selección. Por eso, el 16 de mayo de 1991 se nacionalizó argentino. Sin embargo, la FIFA siempre rechazó los pedidos realizados por la AFA para que pudiera defender el arco albiceleste. Las normas regían desde 1964 y ya habían dejado afuera del Mundial 66 a Humberto Maschio y Enrique Omar Sívori, quienes habían jugado para Italia en 1962. Con 28 años y consolidado en el arco de Boca, vio pasar la oportunidad de integrar el plantel que disputó el Mundial de Estados Unidos 94. Ante las negativas, el arquero inició una batalla judicial en la Argentina, algo que no era bien visto por la FIFA. Sin embargo, en la antesala de la Copa del Mundo de Francia, el 27 de abril de 1998, la jueza Felisa Susana Olsztajn falló a favor del Mono y dictaminó: “Declarar la inconstitucionalidad de la cláusula estatutaria, contractual, norma privada o resolución reglamentaria (art. 18, reglamento de la FIFA, al que adhirió la AFA) por la cual se prohíbe a Carlos F. Navarro Montoya el derecho a ser convocado para integrar el seleccionado argentino de fútbol que representa a la Asociación del Fútbol Argentino (AFA) y a participar en partidos, campeonatos o confrontaciones deportivas internacionales y, en consecuencia, nula e inaplicable en el supuesto de autos”. Dos días después del fallo, Passarella habló del tema: “Yo dejo la puerta abierta porque en el fútbol nunca se sabe, pero hoy es menos probable la situación. Igual, me parece un poco apresurado porque hasta ahora no estoy muy al tanto de cómo es el tema. Por lo que tengo entendido, se trata solo de un pedido de la Justicia. Entonces no me parece serio hablar sobre algo que todavía no es concreto”. Y agregó: “En su momento me incliné para que se lo dejara jugar a Navarro Montoya. Siempre defendí su postura. Pero ahora la situación es distinta. Ha pasado mucho tiempo, hemos trabajado con otros arqueros y el tema prácticamente está resuelto. Yo no corto la posibilidad de convocarlo, no cierro la puerta. Pero la cosa es muy remota”. Uno de los abogados del Mono era Jean-Louis Dupont, el mismo del caso Bosman —el belga Jean-Marc Bosman, quien logró equiparar a los futbolistas con otros trabajadores comunitarios y eliminó las restricciones de extranjeros dentro de la Unión Europea—. El 21 de mayo recibió un fax de la FIFA firmado por el secretario Michel Zen-Ruffinen. En el documento se confirmaba que la FIFA acataría la decisión de la Justicia argentina, aunque, por una cuestión formal, se reservaría el derecho de apelar. De todos modos, no pondría ningún impedimento para que el arquero disputara el Mundial si la Selección argentina así lo requería. En una entrevista con Julio Chiappetta en Multimedios Colonia Avellaneda, Navarro Montoya afirmaba: “Esto es muy simple: aquí el problema ya no es más ni la FIFA ni el reglamento. Ahora la decisión es de la AFA o del entrenador. Yo estoy plenamente habilitado y no hay ningún problema si me convocan”. En tanto, Julio Grondona, presidente de la AFA, se comprometió ante Ricardo Navarro, padre y representante del arquero: “Cuando el lunes, en Zúrich, la FIFA me entregue los papeles habilitándolo, automáticamente le avisaré a Passarella y él decidirá”. Cauto, el padre del arquero -que entonces jugaba en el Mérida de España- expresó: “Es una decisión que nos pone bien, aunque está claro que nos llega un poco tarde”. Sin embargo, el Mono no perdía la esperanza a 20 días de la cita mundialista: “Yo me veo con todas las chances. Porque a nivel competitivo, calidad, trayectoria y rendimiento, estoy al nivel de los mejores del mundo. Y no lo digo solo yo, lo dicen los periodistas europeos. La agencia EFE me acaba de nominar entre los tres mejores de la liga española”. Pero ya era demasiado tarde. Los arqueros argentinos en Francia 98 fueron Carlos Roa, Germán Burgos y Pablo Cavallero. Las reglas de elegibilidad de la FIFA para futbolistas con pasado en otras selecciones cambiarían tiempo después. Recibí en tu mail todas las noticias, historias y análisis de los periodistas de Multimedios Colonia Avellaneda