El artista plástico Carlos Alonso falleció este lunes 21 de septiembre de 2026 en su casa de Unquillo, Córdoba, a los 97 años. Nacido el 4 de febrero de 1929 en Tunuyán, Mendoza, desarrolló una extensa trayectoria que abarcó más de siete décadas dedicadas a la pintura, el dibujo y el grabado, consolidándose como una figura central del expresionismo y la reflexión crítica sobre la realidad nacional.
Su formación artística tuvo hitos destacados como su paso por la Academia de Bellas Artes de la Universidad Nacional de Cuyo en 1944 y su integración al grupo de Lino Enea Spilimbergo en Tucumán en 1950. Tras años de influencia europea, donde analizó la obra de maestros como Velázquez y Van Gogh, Alonso utilizó la literatura clásica para explorar temáticas sobre el poder y el cuerpo, tal como se observa en sus interpretaciones del Quijote, la Divina Comedia y sus series inspiradas en Rembrandt.
La última dictadura militar representó un punto de quiebre en su vida y su producción artística. Tras exiliarse en Italia y España, sufrió el secuestro y desaparición de su hija Paloma en 1977. Al regresar al país en 1980, profundizó su obra con series como "Manos anónimas", centrada en el terrorismo de Estado. Su legado incluye reconocimientos como los premios Konex de Platino y exposiciones en los principales museos nacionales.
En 2025, realizó su última exhibición pública en el Museo de Arte Contemporáneo de Unquillo, institución que ayudó a fundar. En dicha muestra, exploró su relación con el paisaje de las sierras cordobesas, lugar que eligió para vivir y donde permaneció hasta su fallecimiento, manteniendo hasta el final el vínculo entre su entorno natural y la memoria como ejes centrales de su trabajo.
