Estudiantes de La Plata disputará una nueva final de la Copa Libertadores el próximo sábado 28 de noviembre frente a Palmeiras, en el estadio Centenario de Montevideo. El club platense busca su quinto título continental, en un escenario que evoca la historia de la institución, ya que fue el mismo rival y estadio donde el equipo se consagró en 1968. Juan Sebastián Verón, actual presidente del club, ha sido una figura central en este proceso, manteniendo una postura crítica respecto a la gestión del fútbol argentino.
La relación entre Verón y el presidente de la AFA, Claudio Tapia, atraviesa un momento de marcada tensión. El dirigente de Estudiantes ha cuestionado públicamente la organización y planificación de los campeonatos locales, lo que ha derivado en cruces y distanciamientos. Este conflicto se ha manifestado en diversos episodios, incluyendo la omisión de menciones por parte de Tapia hacia Verón en saludos institucionales y la suspensión de tres meses que pesa sobre el presidente del Pincha tras incidentes en la Supercopa Internacional.
Desde la perspectiva de Verón, alcanzar esta instancia es un reflejo del trabajo del plantel, al cual ha acompañado de cerca durante la temporada. El dirigente, quien respaldó la llegada de Alexander Medina como director técnico, destacó la importancia de contar con una buena organización y recursos para el crecimiento del fútbol nacional. Mientras tanto, la hinchada de Estudiantes continúa expresando su apoyo a la gestión de la Brujita en cada presentación del equipo.
El historial de Estudiantes en el certamen está profundamente ligado a la familia Verón. Juan Ramón, padre de Juan Sebastián, fue protagonista en las conquistas de 1968, 1969 y 1970, mientras que el actual presidente fue capitán en el título obtenido en 2009. Con esta nueva final, el club busca reafirmar su legado histórico en una competencia que le ha otorgado gran parte de su prestigio internacional.




