Sociedad

Entre Ríos registra la tasa de suicidios más alta del país

Con 20,8 casos cada 100.000 habitantes, la provincia encabeza el índice nacional. El suicidio se consolidó como la principal causa de muerte en jóvenes.

Entre Ríos registra la tasa de suicidios más alta del país

Durante 2025, Entre Ríos alcanzó una tasa de 20,8 suicidios cada 100.000 habitantes, ubicándose como la jurisdicción con el registro más elevado del país. Esta cifra representa casi el doble del promedio nacional, establecido en 11,8 casos, y se traduce en 288 muertes contabilizadas en el último año. Entre 2017 y 2025, la cantidad de casos en la provincia experimentó un incremento del 81,1%, consolidando al suicidio como la principal causa de fallecimiento en personas de entre 15 y 34 años, desplazando a los siniestros viales.

El fenómeno nacional presenta una tendencia ascendente, superando los niveles observados durante la crisis de 2001 y la última dictadura militar. De acuerdo con un informe de la Consultora EJE, que analiza datos del Observatorio de Política Criminal, la Argentina atraviesa una «transmutación de la violencia letal». Mientras la tasa de homicidios dolosos descendió de 5,2 en 2017 a 3,6 en 2025, la tasa de suicidios aumentó de 8,2 a 11,8, cuadruplicando actualmente la incidencia de los homicidios.

El estudio advierte sobre la invisibilidad de esta problemática en comparación con otros indicadores de seguridad. La tasa provincial entrerriana resulta equiparable al pico histórico de homicidios registrado en Rosario durante su periodo más crítico, pero no ha recibido el mismo despliegue de recursos ni atención pública. Esta disparidad, según el documento, impacta directamente en las decisiones presupuestarias y en la distribución de servicios de salud mental en el territorio.

Finalmente, el análisis vincula la situación con la precariedad financiera de los sectores jóvenes, quienes enfrentan múltiples vulnerabilidades simultáneas. Ante este escenario, se cuestiona la efectividad de las políticas fragmentadas. El informe sostiene que, para abordar el problema, es necesaria una respuesta estatal integrada que contemple las condiciones de vida de la juventud de manera integral, superando la división por áreas como empleo, educación y salud mental.