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El tenis argentino y la persistente dificultad en la gira asiática

Los tenistas argentinos cierran una nueva gira asiática con resultados negativos, marcados por el desgaste físico, la distancia y las condiciones de juego.

El tenis argentino y la persistente dificultad en la gira asiática

La gira asiática de tenis llega a su fin con el Masters 1000 de Shanghai, consolidando una etapa del año que históricamente resulta compleja para los deportistas argentinos. La falta de resultados destacados en las canchas duras de China y Japón se mantiene como una tendencia, siendo el título obtenido por Juan Martín del Potro en Tokio en 2013 el último gran antecedente nacional en la región.

El desempeño en esta gira se ve afectado por factores logísticos y deportivos. El desgaste acumulado tras la temporada norteamericana, sumado a un viaje de casi 20 mil kilómetros, el cambio de horario de 11 horas y la adaptación a una atmósfera distinta, impactan en el rendimiento. En la reciente edición de Shanghai, ninguno de los nueve argentinos que ingresaron al cuadro principal logró superar la tercera ronda, siendo Francisco Cerúndolo quien alcanzó la instancia más lejana antes de caer ante Jakub Mensik.

Un factor técnico adicional en el torneo de Shanghai fue el aumento en la velocidad de la superficie. Los organizadores elevaron el Índice de Velocidad de la Cancha (CPI) en 10 puntos respecto a la edición anterior, resultando en la pista más veloz de los últimos nueve años, lo cual influyó en el desarrollo de los partidos.

El historial de los argentinos en Asia incluye episodios diversos, desde la participación de Guillermo Coria y David Nalbandian en Beijing 2005 hasta las definiciones disputadas por Del Potro en 2013 y 2018. Estos antecedentes reflejan una parte del calendario tenístico que, por su lejanía y exigencia, continúa representando un desafío significativo para los representantes nacionales.