Economía

El conflicto con Irán dispara una crisis alimentaria global

La guerra con Irán ha provocado un alza en los precios de combustibles y fertilizantes, generando una crisis alimentaria que afecta a las naciones más.

El conflicto con Irán dispara una crisis alimentaria global

UU con Irán ha durado más de 6 meses, y ha provocado una profunda disrupción en la economía mundial, a través del virtual cierre del Estrecho de Ormuz, por el que se transporta más de 25% del intercambio global de barriles de petróleo, y una cifra superior a 80% del comercio internacional de fertilizantes.

80/galón (3 litros y ½) antes del 28 de febrero en que comenzó la guerra con Irán, a U$S 6/galón la semana pasada, con la consiguiente elevación del índice inflacionario. Esto ha desatado una crisis alimentaria de extraordinaria envergadura, no por la insuficiente oferta, sino por sus elevados precios, lo que golpea especialmente a las poblaciones del Norte de África, África Subsahariana, y Egipto.

Es algo muy semejante a lo que sucedió al comenzar la Guerra de Ucrania desatada por la invasión rusa el 22 de febrero de 2022, con la particularidad de que entonces desapareció prácticamente del mercado mundial la producción de granos ucraniana, que era más de 30% del total mundial.

000 millones); y para alimentar esta población se necesita elevar la producción entre 40% y 60% en ese periodo. Hay que hacer una salvedad imprescindible: con los actuales métodos de producción un aumento semejante implica un colapso de los recursos del planeta, considerado un ecosistema inescindible de nítida coherencia interna.

En suma, impulsada por la necesidad, se puede afirmar que se aproxima una gigantesca ola innovadora en el sistema agroalimentario global, ayudada por el uso intensivo de la Inteligencia artificial. La revista “Lancet” de la Escuela de Salud Pública de la Universidad de Harvard sostiene que: “el consumo global de frutas, vegetales y legumbres tendrá que duplicarse, mientras que el consumo de carnes rojas y azúcar deberá reducirse más de 50% en el mismo periodo”.

La novedad de los últimos 2 años es que ha vuelto a otorgarse un carácter prioritario al consumo de proteínas cárnicas, como forma de fortalecer la masa muscular mientras se reduce sistemáticamente el sobrepeso y la obesidad.

Esta novedad proteínica no modifica sin embargo las tendencias de fondo, sino que exige una superior calidad – y precios más elevados - en el consumo de carne que tiende a transformarse en un producto de nicho, aunque sea adquirido por millones de consumidores de alto nivel de ingresos.

La Guerra de Irán ha aumentado hasta 30% el precio de los alimentos en el mundo; y la drástica disminución de la oferta de fertilizantes provocada por la virtual clausura del Estrecho de Ormuz, ha golpeado duramente la producción de agroalimentos en el sistema global, y ante todo en Brasil, que depende en más de 80% de las importaciones de este producto.

Hay que aclarar que los costos de la producción de fertilizantes han mostrado un carácter extremadamente volátil, debido a que siguen el ritmo de su insumo fundamental que es el gas natural a través de la urea; y ahora prácticamente ha duplicado su valor en estos 6 meses iniciales de la guerra con Irán.

El Banco Mundial advierte que el costo de los alimentos representa 17% del gasto de los consumidores en los países avanzados, pero que es el doble o más en los emergentes, y sobre todo en las naciones sumergidas en una extrema pobreza, como las del África Subsahariana en las que el porcentaje costo de los alimentos/nivel de ingresos per cápita es de más de 40%.

Entre estos países, los más pobres y excluidos del sistema mundial, se encuentran en 1er lugar los “Estados fallidos”, que son aquellos en que el Estado se ha desintegrado por la intensidad de los conflictos internos, y su lugar lo han ocupado primero las facciones políticas, y después las organizaciones, incluso poderosamente armadas, del crimen organizado, como es el caso de Haití hoy.

Estos son algunos de los efectos que ha provocado el ciclo de guerras que comenzó en Ucrania, siguió en Gaza, y está pendiente todavía con Irán.

Fuente: Clarín (Rural)