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De Mánchester a Downing Street: Andy Burnham, "coronado" nuevo líder laborista, promete una nueva era

El lunes asume como primer ministro en reemplazo de Keir Starmer, quien ya abandonó la sede de gobierno en Londres. "Le daremos a la gente esperanza a...

De Mánchester a Downing Street: Andy Burnham, "coronado" nuevo líder laborista, promete una nueva era

El lunes asume como primer ministro en reemplazo de Keir Starmer, quien ya abandonó la sede de gobierno en Londres.

"Le daremos a la gente esperanza a lo largo del reino. Yo estoy listo para liderar", dijo Burnham.

Al final, Andy Burnham, laborista, alcalde de Manchester y muy emocionado, fue "coronado" como nuevo líder del Partido Laborista para asumir el lunes como nuevo primer ministro británico. Desplazó a Sir Keir Starmer, un exprocurador de la corona, que no tenía el carisma para enfrentar la amenaza de la ultraderecha en Gran Bretaña si se adelantaba la elección general.

La familia laborista se reunió para nominar a Andy en una conferencia especial, vestido de traje azul y corbata burdeos, en Londres. Shabana Mahmood, presidenta del órgano rector del partido y probable canciller de las finanzas, anunció el ascenso de Burnham.

Una nueva era para el Partido Laborista. El único que no estaba en la ceremonia era Sir Keir Starmer, a quien aplaudieron. Burnham también rindió homenaje a Starmer en su discurso, elogiando su victoria electoral de 2024 y su labor para mejorar el NHS (servicio público de salud) y los derechos de los trabajadores.

Andy Burnham asumió el liderazgo laborista este viernes y entrará en Downing Street el lunes. La familia Starmer de Downing Street ya comenzó la mudanza de la sede de gobierno.

"Vamos a ser el laborismo que alguna vez fuimos" fueron las primeras palabras de Andy Burnham, graduado de Cambridge, exblairista y luego decidió reencauzar su carrera en el norte del país. "Le daremos a la gente esperanza a lo largo del reino. Yo estoy listo para liderar", dijo.

En su primer discurso como líder laborista, Andy Burnham se comprometió a tener "el valor de arreglar los grandes problemas que la política ha descuidado". Prometió "unidad en el país y una nueva política".

"Esta generación de políticos le ha fallado a la gente común", declaró. "Voy a ser un líder para el norte, el sur, el este, el oeste, Escocia e Irlanda del Norte", reafirmó.

Burnham prometió devolver el control a las comunidades y extender el crecimiento económico por todo el país. Recordó que el gobierno le dio la espalda a la clase trabajadora y que el partido fue consumido por peleas internas.

Burnham cuenta con el respaldo mayoritario de los diputados, aunque ya existe una intensa pugna por ocupar puestos en su gabinete, cuya composición se ha mantenido bajo estricta reserva.

Paralelamente, el equipo de Burnham en Downing Street comenzó a tomar forma. Se prevé que muchos de los colaboradores de Starmer permanezcan en el núcleo del gobierno, pero se mantiene como un secreto de Estado.

El futuro primer ministro ya ha seleccionado a la mayoría de los altos cargos de Downing Street, y es probable que su gabinete se confirme el lunes. Sin embargo, esto no es lo que dijo en su discurso.

Burnham ha prometido dirigir un partido más colegiado e inclusivo para los diputados. Sin embargo, se les comunicó antes del viernes que solo un grupo selecto de "titulares de cargos" podía asistir a la conferencia especial donde se anunció su victoria.

En su discurso, Burnham afirmó que el Partido Laborista debe ofrecer a la ciudadanía de toda Gran Bretaña "la esperanza de convertir a este país en la mejor versión posible de sí mismo". Argumentó que Gran Bretaña tomó decisiones equivocadas en la década de 1980, cuando el poder político se centralizó en Westminster y el poder económico se transfirió a empresas privadas.

Burnham sostuvo que el Reino Unido necesita "una vía distinta a la que hemos seguido durante los últimos 40 años".

En un gesto dirigido a quienes criticaron al gobierno de Starmer por no ser lo suficientemente fiel a los valores laboristas, el nuevo líder prometió un programa de renovación económica "auténticamente laborista", basado en un mayor control público, la reindustrialización y la devolución del poder a las comunidades locales, aunque sin detallar aún medidas concretas.