El presidente Javier Milei generó controversia al calificar de "berrinches propios de un adolescente termo mononeuronal" a los integrantes de la Selección Argentina, luego de que los jugadores exhibieran una bandera de las Islas Malvinas tras un partido contra Inglaterra. Ante la repercusión negativa, el mandatario ratificó su postura sobre la soberanía nacional y advirtió que su administración sancionaría a cualquier empresa con vínculos económicos directos o indirectos con las islas.
Sin embargo, surgieron señalamientos respecto a las actividades comerciales de Eduardo Elsztain y Marcos Galperín, identificados como financistas y consejeros del jefe de Estado. Según se informó, Elsztain es accionista de la Falkland Islands Company, una firma con relevancia estratégica en el archipiélago. Asimismo, se vinculó a fondos de inversión presentes en petroleras que operan en la zona con participaciones en la empresa Mercado Libre.
Esta situación pone bajo la lupa la promesa oficial de aplicar castigos a quienes mantengan lazos comerciales con las islas. El debate se centra en la viabilidad y el alcance que tendrían dichas sanciones, considerando las conexiones de los principales allegados al Gobierno con intereses económicos en la región, un tema que ha generado críticas sobre la coherencia de las políticas implementadas por la gestión actual.
