China ha definido el despliegue de la Inteligencia Artificial como una prioridad estratégica, distanciándose de los debates sobre posibles riesgos que predominan en Estados Unidos y Europa. El presidente Xi Jinping sostiene que el país tiene la oportunidad de liderar la cuarta revolución industrial, integrando esta tecnología en todas las áreas de la actividad humana para incrementar la productividad del sistema.
Para alcanzar este objetivo, el país se encuentra desarrollando diez clusters de centros de datos a lo largo de su territorio, con una capacidad computacional actual de 34 gigawatts. El plan contempla la construcción de otros 50 gigawatts en los próximos cinco a diez años. La mayor parte de esta infraestructura se concentra en el Desierto de Gobi, en la región de Mongolia Interior, donde se erigen 89 centros de datos que se proyectan como los más rápidos y amplios del mundo.
La estrategia incluye la creación de centros urbanos equipados con servicios de última generación, incluyendo instituciones educativas técnicas integradas a la red nacional. Con este despliegue, China busca competir con polos tecnológicos como Silicon Valley y la Universidad de Stanford, aprovechando sus ventajas en disponibilidad de tierras, energía y capacidad constructiva, a pesar de los desafíos que enfrenta en la fabricación de semiconductores.
La ciudad de Ulanqab, situada en el centro de Mongolia Interior, se ha consolidado como el núcleo de mayor crecimiento en capacidad computacional de Asia, contando actualmente con 15 gigawatts. La región, caracterizada por su clima frío y ventoso, cuenta además con importantes yacimientos de carbón. Empresas líderes como Huawei, Alibaba, ZData y UNET ya operan en esta zona estratégica para el desarrollo tecnológico nacional.




