Ariana Grande finalizó su gira "Eternal Sunshine" con un último concierto en el O2 Arena de Londres, donde se presentó ante 20.000 personas. Durante el evento, la artista de 33 años se mostró visiblemente emocionada y no pudo contener el llanto al agradecer a sus seguidores por haberle brindado una de las experiencias más hermosas de su carrera. El espectáculo marcó el cierre de una serie de diez presentaciones en la capital británica y un total de 41 shows a nivel mundial.
La decisión de alejarse de los escenarios responde a la intención de la cantante de apartarse del "constante escrutinio social" al que ha sido expuesta. Previo al cierre de la gira, su equipo había confirmado que la artista buscaba un descanso de las apariciones públicas tras concluir sus compromisos laborales. Además, Grande decidió declinar su participación en el musical "Sunday in the Park with George", el cual tenía programado protagonizar en el West End para 2027.
En cuanto a los comentarios sobre su estado físico, diversos reportes indicaron que, durante el show, Grande se mostró activa y capaz de ejecutar las coreografías junto a su equipo, sin exhibir signos de fragilidad más allá de la carga emocional en su voz. La cantante reafirmó ante su público que se encuentra saludable y que el apoyo de sus seguidores prevalece por encima de los comentarios negativos y el ruido externo generado en redes sociales.
Durante la velada, Grande interpretó "One Last Time", canción que guarda un significado especial al estar vinculada a los sobrevivientes del atentado de Manchester ocurrido en 2017. La artista enfatizó que, a pesar de las preocupaciones externas, el vínculo con su audiencia sigue siendo lo más real y relevante en su presente.
