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Argentina vs España: una enorme historia entre dos selecciones con lazos de sangre y una final única

Jugaron por primera vez en 1952, en el nuevo estadio Chamartín, ahora Santiago Bernabéu. Hay paridad en los 14 partidos, pero de los últimos seis, los...

Argentina vs España: una enorme historia entre dos selecciones con lazos de sangre y una final única

Jugaron por primera vez en 1952, en el nuevo estadio Chamartín, ahora Santiago Bernabéu. Hay paridad en los 14 partidos, pero de los últimos seis, los españoles ganaron cuatro.

El domingo, en el estadio de New Jersey, Argentina y España jugarán la final de la Copa del Mundo. Será el segundo enfrentamiento en Mundiales y el decimoquinto desde 1952 cuando se midieron por primera vez en Madrid. Tiene un historial muy parejo, con seis triunfos cada uno y dos empates. Pero el próximo, sin duda, será el más trascendental de todos. Hay que empezar por el principio. Argentina estaba aislada de las competencias internacionales. No participó del Sudamericano de 1949 y del Mundial de 1950 en Brasil, tampoco del Sudamericano de 1953 y del Mundial de 1954 en Suiza. Sin embargo, desde 1951 compitió de manera amistosa con equipos europeos. El primero fue Inglaterra, el rival eliminado en las semifinales del miércoles, en 1951. El segundo, España en 1952. Inglaterra y España devolvieron la visita en 1953. En la génesis de los enfrentamientos, Argentina ganó 1-0 con gol de Ricardo Infante, el inventor de la rabona, el 7 de diciembre de 1952. El programa oficial, el segundo de la historia del seleccionado porque el primero fue el año anterior ante Inglaterra, tiene detalles interesantes. El prólogo lo escribió Alfredo Sánchez Bella, quien era el director del Instituto de Cultura Hispánica (1948-56). “Entre Hispanoamérica y España- y, en este caso, entre Argentina y España- todos los encuentros, de cualquier clase que sean, tiene el signo del abrazo y de la vinculación. En este sentido un partido de fútbol España-Argentina constituye un nuevo pretexto para tratarnos”, escribió quien luego fue Ministro de Información y Turismo de la última etapa del franquismo (1969-73). También aparecen las caritas de los 18 jugadores de Argentina y España, una foto del estadio Chamartín (luego Santiago Bernabéu), las probables formaciones, el detalle de todos los actos oficiales preparados para la delegación y un breve resumen de la historia del fútbol argentino. La revancha se disputó el 5 de julio de 1953. Poco menos de dos meses luego de los choques con Inglaterra, el 3-1 que fue entre ligas, y el 0-0 suspendido por la lluvia a los 23 minutos, que fue el oficial. El Monumental otra vez estuvo colmado. Según los registros de AFA, se vendieron 88.787 boletos, el segundo registro de la historia, detrás del malogrado 0-0 ante los ingleses. Argentina ganó 1-0 con gol de Ernesto Grillo. El tercer amistoso también lo ganó Argentina pero esta vez 2-0, con dos goles de José Francisco Sanfilippo, también en el estadio de River. Se jugó el 24 de julio de 1960 y se lee en la edición del día siguiente: “La de ayer fue una jornada brillante para el fútbol argentino. Una de esas tardes en que nuestros aficionados se sienten inflamados de entusiasmo, y sus corazones se sienten abrazados por ese fuego interior que surge de un espectáculo futbolero de una selección argentina triunfante, arrolladora, aplastante, confiada en sus fuerzas y tocada por el amor a su divisa”. Eran tiempos de depresión post Desastre de Suecia y había que levantar el ánimo futbolero. Apenas el triunfo en un amistoso ante una rival que todavía no era potencia mundial. Un año después, Argentina viajó a España y perdió en Sevilla 2 a 0 el 11 de junio de 1961. El entrenador, como el año anterior, era Victorio Spinetto. “Estos leones cayeron con honor”, fue el título de Diego Lucero. También fue un buen partido y la figura fue un argentino: Alfredo Di Stéfano, ya nacionalizado español, quien además hizo uno de los goles. El quinto choque fue el primero en una Copa del Mundo. Hace 60 años en Birmingham, Inglaterra, en la fase de grupos, el 13 de julio, en el debut para ambos. Fue un claro triunfo argentino, que tuvo a Ermindo Onega como figura y a Luis Artime como autor de los dos goles. Hubo desahogo después de momentos conflictivos entre el plantel y el técnico Juan Carlos Lorenzo. En el vestuario del Aston Villa, el Toto lloró de emoción ante las cámaras de televisión. Alberto González, Gonzalito, se animó a decir: “Diga que el plantel está unido. Que tenemos grandes esperanzas de ser campeones”. Pero en el camino, en cuartos de final, se interpuso Inglaterra y el árbitro alemán Rudolf Kreitlein. Los siguientes dos partidos fue por la Copa de la Hispanidad, en 1972 y 1974. Ambos tienen su propia historia. Raúl D’Onofrio, el padre de Rodolfo, ex presidente de River, era el interventor en la AFA. Escribió en programa oficial: “El mundo entero, y más particularmente los países hispanoamericanos, conmemoran solemnemente la efeméride del descubrimiento de América", comenzaba la breve misiva. Y agregaba: “La Asociación del Fútbol Argentino, que concurre a este partido en ejercicio de la representación del fútbol de la Argentina, de esa Argentina que fue y se considera hija predilecta de la Madre Patria, expresa por mi intermedio su más profundo reconocimiento a la Real Federación Española de fútbol por la posibilidad que le ha brindado de contribuir a conmemorar, en un acto deportivo, la inmensa gloria que España ostenta con legítimo orgullo desde el 12 de octubre de 1492”. No se jugó un 12 de octubre porque era jueves y los compromisos entre semana en Europa se llevaban a cabo los miércoles. Como Argentina, España no se había clasificado al Mundial 70 y el ciclo del húngaro Ladislao Kubala tenía como objetivo también la clasificación a la Copa del Mundo, cuya eliminatoria comenzaría una semana después ante Yugoslavia. “Argentina cayó frente a España pese a su levantada final: 1-0”, fue el título informativo del 13 de octubre, porque el feriado del 12 no hubo diarios. “Faltó orden ofensivo y las entregas normalmente fueron hacia los contrarios”, contó Diego Lucero, enviado especial a Madrid. La revancha de la Copa de la Hispanidad se concertó para el 12 de octubre de 1974. Kubala seguía siendo el entrenador de España, pero en Argentina comenzaba un nuevo ciclo: el de César Luis Menotti, quien había sido confirmado definitivamente en el cargo el 30 de septiembre, día que hizo su primera convocatoria. “Mucha organización para tan poco fútbol”, fue el título de la página principal del suplemento de Deportes. Y su interior, mucho más crítico con ambas selecciones: “Argentina y España se hermanaron en la mediocridad”. Fue 1-1 y Roberto Rogel marcó de cabeza el primer gol del ciclo del Flaco, que después nunca más lo convocó. En 1988 hubo un intento de reflote. Ambas selecciones jugaron en Sevilla el 12 de octubre. Carlos Bilardo era el técnico de Argentina, que había ganado el Mundial de México 1986. A España la entrenaba Luis Suárez. Fue otro pobre 1-1, con goles de Emilio Butragueño y Claudio Caniggia y la participación de Diego Maradona. Bilardo protestó varias jugadas y después del partido ratificó sus convicciones: "Para mí no hay partidos amistosos. Los que me conocen desde mi época de jugador saben que nunca me han gustado, en el buen sentido. Que yo nunca disputé encuentros de esa clase, porque al fútbol se juega rindiendo a tope”.