Francisco y la mal llamada “intervención democrática”

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Papa Francisco
Papa Francisco (GUGLIELMO MANGIAPANE/)

De la Paz de Westfalia a nuestros días

En el mundo europeo, antes de la paz de Westfalia (1648) las guerras e intervenciones militares eran moneda corriente entre las naciones gobernadas por emperadores y monarcas que disputaban territorios y estaban enfrentados por conflictos religiosos y donde el Papado tenía una fuerte intervención. No estaban institucionalizadas las relaciones entre los Estados. No había libertad religiosa. No existían las negociaciones multilaterales. Sólo la cruz y la espada. Recién después de la Guerra de los 30 años (católicos y protestantes), con los tratados de la Paz de Westfalia comienza a esbozarse el Estado moderno. A partir de entonces muchos de los conflictos entre una y otra nación, si bien no todos dejaron de resolverse por las armas, se superaron por la vía del diálogo y la negociación. Y se puede decir que tan sólo después de la 1era y 2da Guerra Mundial con la Sociedad de las Naciones y su sucesora la ONU se produce el gran desarrollo de las instituciones y relaciones internacionales.

Sin ir tan lejos y para volver al título de esta nota digamos que ocurrió recién a partir de la nueva etapa aún vigente cuando se reconocen entre otros los principios los de la no intervención en los asuntos internos de los estados y el del abandono de la amenaza del uso de la fuerza y la limitación del empleo de la fuerza, de fuertes raíces en América (Doctrina Monroe, doctrina Drago, tratado de Montevideo y protocolo de Buenos Aires).

Estos principios -en el campo del derecho -hoy descartan por completo el uso de la fuerza aunque con variantes a las que nos queremos referir en los párrafos que siguen.

El principio de no intervención en los asuntos internos de los estados

Hoy el principio de no intervención (política, económica, comercial o de otra índole) en el campo jurídico, esto es, el derecho de los estados extranjeros a intervenir en ciertos asuntos internos de los otros estados, quedó reducido a los principios de injerencia humanitaria y de intervención para el sostenimiento de la democracia aunque este último está duramente cuestionado.

A propósito del caso afgano

Antes de comentar el pensamiento del Santo Padre en relación con el principio de no intervención y el caso afgano es oportuno refrescar la memoria recordando los hechos. Ayer se cumplieron 20 años del atentado terrorista más trascendente de la historia de la humanidad, el de las Torres Gemelas en Nueva York. Recordemos también que un mes más tarde George Bush ordenó la invasión militar a Afganistán. Recordemos que aquel crimen fue cometido por el grupo Al Qaeda en el marco de un conflicto en el que Estados Unidos intervenía en Afganistán pretendiendo la entrega de Bin Laden y la expulsión de los miembros de Al Qaeda de territorio afgano donde estos hallaban refugio y organizaban sus actividades terroristas. Como el gobierno afgano persistió en la negativa y no accedió a esas presiones, a los pocos días del atentado las fuerzas armadas norteamericanas llevaron a cabo la Operación Libertad Duradera con el respaldo del Reino Unido, al que se sumaron después Francia, Italia y Países Bajos. Desembarcaron en Kabul en una intervención armada. Analistas internacionales anunciaron entonces una futura derrota que se confirmó casi veinte años después cuando el presidente Trump ordenó el retiro dejando atrás más de 200.000 civiles y combatientes del pueblo afgano muertos y 7.000 militares norteamericanos muertos, más de 2.000 heridos, 200.000 afganos desplazados y 2.600.000 refugiados. La decisión mantenida y ejecutada por el gobierno demócrata de Joe Biden en estos días fue, en general, bien recibida en el mundo a pesar de las presiones solitarias en contra del hoy derrocado gobierno afgano. El Santo Padre dijo que se trata de una acción “lícita” ignorando si se había realizado con la suficiente previsibilidad de la limitación de daños a la población.

Combatiente talibán en Afganistán
Combatiente talibán en Afganistán (STRINGER/)

La regla “Merkel-Putin-Bergoglio”

Pero vayamos a lo dicho por el Papa Francisco a propósito del caso afgano y la política de no intervención en la entrevista citada.

Carlos Herrera: El nuevo mapa político que afronta Afganistán, Su Santidad lo sigue de cerca. Se ha dejado a su suerte al país tras muchos años de ocupación militar. ¿El Vaticano puede mover hilos diplomáticos para intentar que no haya represalias contra la población, para tantas otras cosas?

Papa Francisco: Sí. Y, de hecho, estoy seguro de que la Secretaría de Estado lo está haciendo porque el nivel diplomático del Secretario de Estado es muy alto y el de su equipo, también el de Relaciones con las Naciones. Realmente el cardenal Parolin es el mejor diplomático que yo he conocido. Diplomático que suma, no de esos que restan, que siempre busca, un hombre de acuerdo. Estoy seguro que está ayudando o al menos ofreciéndose. Es una situación difícil. Yo creo que como pastor debo llamar a los cristianos a una oración especial en este momento. Es verdad que vivimos en un mundo de guerras, (piense en Yemen, por ejemplo). Pero esto es algo muy especial, tiene otro significado. Y yo voy a tratar de pedir lo que pide siempre la Iglesia en los momentos de mayor dificultad y de crisis: más oración y ayuno. Oración, penitencia y ayuno, que es lo que en los momentos de crisis se pide. Y respecto al hecho de 20 años de ocupación y después se deja, yo recordé otros hechos históricos, pero me tocó una cosa que dijo la canciller Merkel, que es una de las grandes figuras de la política mundial, en Moscú, el pasado 20 [de agosto]. Traduzco. Espero que la traducción sea correcta: “Es necesario poner fin a la política irresponsable de intervenir desde fuera y de construir en otros países la democracia, ignorando las tradiciones de los pueblos”. Lapidaria. Creo que esto dice mucho, que cada uno lo interprete. Pero ahí me sentí con una sabiduría delante de esto que dijo esta mujer.”

Según informaron algunas agencias y medios gráficos y radiales la referencia del Santo Padre habría sido una frase pronunciada en Moscú en la última reunión que mantuvieron el presidente Putin y la presidente Ángela Merkel aunque no habría sido pronunciada por esta última sino por el primero, sólo que el Papa “confundió” al quien la dijo y quien la oyó. Este cronista cree que no hubo ninguna confusión pero no va a hacer una interpretación de ambos diálogos.

La denominada “intervención democrática” o “gobiernos de confección”

Lo importante -y lo que los comentarios de la prensa no reflejan- es que el Papa Francisco recogió esa afirmación para valorar la realidad de las “políticas irresponsables” en las relaciones internacionales en conflicto y reafirmar “el principio de no intervención”. Pero no de cualquier “principio de no intervención” sino, de lo que actualmente se denomina “intervención democrática, la que dice proponerse -según Francisco- intervenir desde fuera y construir en otros países la democracia, ignorando las tradiciones de los pueblos”. Y valorando esa afirmación agrega: “Lapidaria. Creo que esto dice mucho, que cada uno lo interprete. Pero ahí me sentí con una sabiduría delante de esto que dijo esta mujer”.

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