Entre reclamos y olvidos, así es la curiosa vida de 9 herederos a tronos que ya no existen

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La boda del gran duque Jorge Mijáloivich Románov y Victoria Bettarini el 1° de octubre en la Catedral de San Petersburgo
La boda del gran duque Jorge Mijáloivich Románov y Victoria Bettarini el 1° de octubre en la Catedral de San Petersburgo (ANTON VAGANOV/)

Parece una escena robada del 1900, antes de la Primera Guerra Mundial, antes de los bolcheviques. De antes de que el mundo fuera otro bien distinto. Ahí está frente al altar cristiano ortodoxo un Románov y su novia, antes Bettarini y a partir de ahora, Románovna. Hay coronas, oro, pompas y circunstancias, la suntuosidad real en todo su esplendor. Como si no hubiera pasado más de un siglo desde la última vez que San Petersburgo albergó una boda real. Sí, eso: una boda real en la Federación Rusa, en la república post soviética que aún conserva monumentos a Vladimir Lenin y hoces y martillos persistentes.

Él es Jorge Mijáloivich Románov, nació en Madrid hace 40 años y recién se asentó en Moscú en 2019. Pero eso no importa porque la sangre azul es espesa, mucho más que las ciudadanías, o los pasaportes o los visados. Él es el heredero al trono de los zares, bisnieto del primo hermano de Nicolás II, último emperador de Rusia, depuesto y asesinado como consecuencia de la Revolución de Octubre. Aunque en realidad no es el heredero porque el trono no existe hace más de un siglo, y tal vez tampoco lo sería porque los cuatro hijos de Nicolás II murieron en aquel mismo 1918. Es por eso que hoy la sucesión es disputada y son tres los hombres nacidos fuera de Rusia que se autoproclaman legítimos jefes de la casa Románov: un español, un alemán y un inglés podrían ser zares si es que algún día se reinstaurase la monarquía.

La boda Románov del 1° de octubre pasado fue llamativa y curiosa, pero poco más que eso. Hasta 2020 existía en Rusia un único partido pro monárquico, pero fue disuelto a instancias del Ministerio de Justicia por inactividad electoral. Un nuevo Zar no despierta entusiasmo ni demasiado interés, pero es difícil no fascinarse con la parafernalia tan artificial del rey que no es rey y que nunca lo será.

Existen en todo el planeta más de 150 pretendientes a tronos hoy desaparecidos, ya sea porque reinaron sobre Estados que se han disuelto o unificado con otros, o bien sobre países en donde la monarquía ha sido abolida. Casi la mitad de ellos son europeos.

Si bien muchos de estos pretendientes ni siquiera han nacido en el territorio sobre el que podrían reinar, algunos tienen cierto poder político o diplomático, otros participan en actividades filantrópicas, otros se han volcado a la política partidaria e incluso existen aquellos que ni siquiera se muestran muy interesados en ningún tipo de reclamo monárquico. Por otro lado, algunos son únicos pretendientes y otros disputan su pretensión con descendientes de otras líneas familiares. Y es ahí que el debate se vuelve aún más complejo.

BULGARIA

Herederos de coronas reales disueltas
Simeon II de Bulgaria junto a su esposa Margarita Gomez Acebo. (Photo by Antoine GYORI/Sygma via Getty Images) (Antoine Gyori – Corbis/)

Quizás el caso más interesante sea el de Simeón II, último Zar de Bulgaria que subió al trono en 1943, durante la Segunda Guerra Mundial y cuando apenas tenía seis años. Para 1946 la guerra había terminado y Bulgaria estaba de facto controlada por el ejército soviético, por lo que no fue una sorpresa que el referéndum para abolir la monarquía e instaurar una república socialista resultara en un 95% a favor. La familia real fue forzada al exilio y recaló en la España de Franco, en donde Simeón II se convirtió en empresario hasta la caída del comunismo en su país natal.

Regresó en 1996, en medio de una década caótica en la que Bulgaria intentaba lidiar con su flamante democracia. Y el ex monarca se consolidó como un símbolo de estabilidad y unidad a tal punto que formó su propio partido político y ganó las elecciones de 2001. Pero la idea del Zar como mesías salvador se agotó pronto y para 2009 su partido abandonó definitivamente el Parlamento. Simeón II, a sus 84 años, aún suele participar de eventos protocolares, ha recuperado algunas de las propiedades familiares (aunque el palacio real se convirtió la Galería Nacional de Arte), tiene su propio sitio web y redes sociales en los que se presenta como Rey y no renuncia oficialmente al trono pero tampoco habla de reinstaurar la monarquía.

Al día de hoy Simeón II es la única persona viva que ha ostentado el título de Zar y es uno de los sólo dos monarcas depuestos que han regresado al poder a través de elecciones democráticas. El otro caso es el de Norodom Sihanouk, rey de Camboya hasta 1955 y Primer Ministro en forma intermitente entre 1945 y 1962. Con la reinstauración de la monarquía en 1993, Sihanouk recuperó el trono y lo retuvo hasta su muerte en 2012.

MONTENEGRO y YUGOSLAVIA

Herederos de coronas reales disueltas
El gobierno de Montenegro le ofredió al príncipe Nicolás un salario similar al del Presidente

Las bodas entre familias reales son sumamente comunes, así que no es de extrañar que Simeón II comparta árbol genealógico con los pretendientes a los tronos de Montenegro y de Yugoslavia, país que ya ni siquiera existe. Nicolás I, último monarca de Montenegro, era bisabuelo del Zar búlgaro. Reinó hasta 1918, cuando su país fue anexado por la vecina Serbia para conformar lo que eventualmente sería Yugoslavia. Su bisnieto es el Príncipe Nicolás, nacido en Francia en 1944. En 2011 el gobierno montenegrino le ofreció un sueldo equivalente al del presidente, una compensación de más de 4 millones de euros por las pérdidas materiales de su familia, le permitió instalarse en parte del viejo palacio real y le otorgó un cargo oficial como representante de Montenegro en el exterior y cierto poder a nivel local, no sólo protocolar.

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El príncipe Alejandro de Yugoslavia al recibir en 2001 las llaves del palacio real que perteneció a su familia en Belgrado. (Photo by Kael Alford/Getty Images) (Kael Alford/)

Su primo lejano Alejandro es también descendiente de Nicolás I de Montenegro y aspira al trono de Yugoslavia. Con la invasión nazi a su país en 1941, el rey Pedro II y su esposa Alejandra huyeron a Londres, en donde nació su único hijo en 1945, curiosamente en una habitación de hotel. Pedro II murió de cirrosis en Estados Unidos en 1970 y se convirtió en el único monarca europeo enterrado en ese país. Por su parte, Alejandro siguió la carrera militar en Gran Bretaña antes de pasar al mundo de los negocios, casarse con María de la Gloria de Orleans-Braganza, descendiente de la familia imperial brasileña, y tener tres hijos estadounidenses. Visitó por primera vez Yugoslavia en 1991, en medio de las guerras balcánicas, pero recién se asentó en Belgrado en 2001, cuando recuperó su ciudadanía. Desde entonces vive en el Palacio Real de la capital serbia y, aunque no se involucra demasiado en política partidaria y se dedica sobre todo a la filantropía, siempre que puede intenta convencer a sus compatriotas de cuán conveniente resultaría una monarquía parlamentaria.

FRANCIA

Herederos de coronas reales disueltas
Juan de Orleans podría reclamar los tronos de Francia y de Brasil (Photo by Stephane Cardinale – Corbis/Corbis via Getty Images) (Stephane Cardinale – Corbis/)

En Bulgaria, Serbia o Montenegro es muy sencillo encontrar al pretendiente al trono, pero no siempre es así. El caso de Francia es particularmente complejo porque hay distintas líneas sucesorias. Luis XVI, depuesto en 1792 durante la Revolución Francesa, fue el último rey de la Casa de Borbón, pero pronto hubo un nuevo monarca con la instauración del Imperio napoleónico y la aparición de la dinastía Bonaparte. Los borbones regresaron brevemente al poder con la caída de Napoleón y también hubo un rey de la Casa de Borbón-Orleans entre 1830 y 1848. Para complicar aún más todo el asunto, esta misma familia se enlazó con la familia imperial brasileña en 1864 a partir de la boda de la princesa Isabel, hija del emperador Pedro II, y del Príncipe Gastón de Orleans, nieto de Luis Felipe I, único rey francés de la dinastía. Es decir que Juan de Orleans, nacido en 1965, podría aspirar tanto al trono de París como al de Rio de Janeiro, ex capital imperial.

BRASIL

Herederos de coronas reales disueltas
Luis Gastón de Orleans-Braganza intentó a comienzos de los 90 reinstaurar la monarquía en Brasil, pero no tuvo suficiente apoyo.

Sin embargo sería demasiado complejo porque, así como Francia tiene tres familias de pretendientes, Brasil tiene dos, encabezadas por Luiz y Pedro Carlos, ambos tataranietos de Pedro II. El primero de ellos, nacido en Francia en 1938, promovió la reinstauración de la monarquía, pero apenas obtuvo un 13% de apoyo en el referéndum constitucional de 1993 y hoy es diputado. El segundo, oriundo de Petrópolis, Brasil, y primo segundo del Príncipe Gastón de Orleans, nunca estuvo interesado en esta posibilidad. Tanto es así que él, último americano miembro de una familia real en habitar un palacio, subastó muchas de las pertenencias de su familia y en 2016 alquiló parte del Palacio de Grão-Pará de Petrópolis para la instalación de un estacionamiento.

IRÁN

Herederos de coronas reales disueltas
Reza Pahlavi es una figura popular entre los iraníes que se oponen a la teocracia en manos de los ayatolahs. (Win McNamee/)

Los descendientes de la monarquía iraní tienen un problema similar porque hubo dos familias reales en el siglo XX: los Qayar, hasta 1925, y los Pahlavi, hasta la revolución islámica de 1979. Reza Pahlavi, hijo del último Sha de Persia, vivió hasta sus 19 años con los lujos de un heredero al trono, pero la instauración de la república islámica obligó a su familia a instalarse en Egipto. Con la muerte de su padre en 1980, Pahlavi se autoproclamó rey desde El Cairo y pronto creó un gobierno en el exilio y una organización crítica al régimen de su país llamada Consejo Nacional de Irán. Hoy vive en Estados Unidos y se manifiesta activamente en contra del Ayatolá y a favor de la reinstauración de un estado laico, aunque no necesariamente bajo un sistema monárquico. Curiosamente tiene una notable popularidad, tanto en Irán como entre los iraníes expatriados.

Por otro lado, Mohammad Hassan Mirza Qayar II nació en París en 1949, estudió geología en Londres y fue profesor universitario en Irán y en Estados Unidos, en donde aún reside. Claro que su bajo perfil y su carencia de aspiraciones políticas contrastan por completo con los del heredero Pahlavi.

GRECIA

Herederos de coronas reales disueltas
Constantino de Grecia junto a su esposa, Ana María, en del príncipe Guilermo de Luxemburgo en 2012. (Sean Gallup/)

En Grecia es todo mucho más sencillo porque la monarquía fue abolida en 1974 y Constantino II, último rey, aún está con vida. Un golpe de estado en 1967 lo obligó a exiliarse en Italia aunque formalmente siguió reinando hasta 1973. Al año siguiente, ya sin dictadura militar, se llevó adelante un referéndum en el que el 70% optó por el sistema republicano. Pero Constantino II eligió vivir en Londres, en donde se convirtió en padrino de su primo lejano, el británico Príncipe William, y también de Jorge Mijáloivich Románov. Como campeón olímpico de vela en Roma 1960, se incorporó al Comité Olímpico Internacional y asistió a los juegos de Atenas en 2004.

Recién regresó definitivamente a su país natal en 2013, tras casi 50 años y una serie de disputas con el Estado griego por las propiedades reales: el Estado reclamaba impuestos no pagos y él, compensación económica por los bienes confiscados a la monarquía. El primer punto se saldó en 1992 cuando Constantino cedió la mayor parte de sus tierras a organizaciones sin fines de lucro, mientras que el segundo llegó al Tribunal Europeo de Derechos Humanos en 2002. El fallo de la corte le entregó 12 millones de euros, tan sólo un pequeño porcentaje de los 380 millones que reclamaba. Tampoco le fue devuelta su ciudadanía griega, perdida en 1994 porque el Estado le exigía tener apellido, y hoy ostenta pasaporte diplomático danés con el nombre “Constantino de Grecia”.

Quien tuvo algo más de suerte fue su hermana Sofía: se casó con Juan Carlos I y fue reina consorte de España durante casi 40 años.

EGIPTO

Herederos de coronas reales disueltas
Fuad II junto a su familia.

Igual que Constantino II, el último rey de Egipto aún sigue con vida. Fuad II nació en 1952 y tenía menos de un año cuando subió al trono tras la abdicación de su padre. Pero en 1953 se declaró la república, la familia real se trasladó a Suiza y el rey niño tan sólo volvió a su país en visitas esporádicas a partir de los años 80, cuando recuperó la ciudadanía egipcia.

ALEMANIA

Herederos de coronas reales disueltas
El príncipe Jorge Federico de Prusia, en el funeral del gran duque Juan de Luxemburgo en 2019. (Patrick van Katwijk/)

Guillermo II, último emperador o Káiser alemán, abdicó en 1918 cuando su país se encaminaba a la derrota en la Primera Guerra Mundial y se exilió en los Países Bajos para ya nunca regresar a Berlín. El tataranieto del Káiser y actual cabeza de la dinastía imperial germánica es Jorge Federico de Prusia, de 45 años. Trabajó como asesor empresarial y desarrollando proyectos para educación universitaria, pero actualmente se dedica a reclamar la restitución de viejas propiedades familiares y a administrar la fábrica de cerveza “Prusiana”.

El Imperio Alemán se creó en 1871 con la unificación de decenas de entidades estatales diferentes, sumando reinos, ducados, principados y ciudades libres. Y en cada una de ellas hay hoy un heredero de la familia real, cuando no dos o tres que se disputan la legitimidad. Algo similar sucede en India, que contaba con más de 500 principados al momento de su independencia en 1947. Hoy son más de 50 los pretendientes a aquellos extintos tronos locales y, aunque la Constitución de la república abolió la autoridad de los príncipes en 1971, aún es legal que utilicen sus títulos y nombres. Como si todo esto no fuera más que una curiosidad, un divertimento que podrá tener su elegancia y su pedantería, pero que en la práctica raramente conlleva más que algunas fotos en una falsa boda real.