Real Madrid, en crisis total: el cabaret blanco que es el hazmerreír de Europa y pone contra las cuerdas el imperio de Florentino Pérez
Real Madrid se jacta del reconocimiento de la FIFA de ser el Mejor Club del Mundo del Siglo XX. Probablemente haya sido justo. Pero los tiempos cambiaron. Transcurrido un cuarto de la centuria siguiente, la impoluta camiseta blanca se transformó en el velo transparente en el que bailarines amagan, ofrecen y no dan en cada partido. El Bernabéu es un cabaret. En realidad, se ha convertido en un cabaret indigno del club del señorío.
El round de Tchouaméni-Valverde, las vacaciones especiales de Mbappé, el desalojo de una vaca sagrada como Carvajal, el cambio de entrenador en medio de temporada como la salida de Xabi Alonso por Álvaro Arbeloa, la desbalanceada construcción de su plantel y su pésima administración de club y equipo no pueden caer en otro lugar que en el sillón de Florentino Pérez. Un presidente jugadorista al que los futbolistas elegidos le han fallado.
Por segundo año consecutivo el Madrid no ganará ningún título: Liga, Champions League, Copa y las dos eventuales Supercopas estarán ausentes. Se repite la misma situación exactamente 20 años después. Esa vez Florentino renunció. Volvió al tiempo y fue, hasta hoy, una exitosa etapa deportiva hasta alcanzar las 15 Champions League y una discutible gestión política con la reconstrucción del estadio, que dobla costos presupuestados, endeuda al club y fracasa en el proyecto porque la megaobra, cuya parte de financiación iba a salir de recitales, fue frenada por la oposición de los vecinos de Chamartín por ruidos molestos y caos de tránsito casi todos los días.
Los planetas no se alinearon en La Castellana. Chocaron. Y el estruendo es tal que el oprobio puede tener punto máximo si el Barcelona le gana o empata en el Nou Camp este fin de semana.
¿Qué viene para el Real Madrid? Una revolución interna que hasta puede llevarse puesto al propio Pérez, como hace 20 años. Una limpieza a fondo de un plantel desunido, peleado, dividido en grupos irreconciliables, sin mística ni juego. El Madrid es la mayor incógnita para la temporada post Mundial. ¿Un tercer año de fracasos?
Puede decirse que el Real fue un invento de Bernabéu-Di Stéfano cuando Madrid aún era casi una villa provinciana y no esa maravilla de estos tiempos. Que el fútbol no era lo que es. Los tiempos cambian. Después de las cinco Copas de Europa al hilo, Bernabéu echó a Di Stéfano porque el técnico Miguel Muñoz le dijo que ya no podría correr como antes. Alfredo se fue al Espanyol, no volvió al estadio nunca más hasta que, después de la muerte de Bernabéu, lo nombraron presidente de honor.
Ya no hay Alfredos en el Madrid, pero Pérez encarna el espíritu de aquel enorme Bernabéu, aunque hoy en épocas de franca decadencia. El club debe cerrar su cabaret blanco y reabrir otra etapa de gloria deportiva. El asunto es cómo. Y con quién. Mientras tanto es el hazmerreír de Europa
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